EL AMOR LA CAUSA PRIMERA DE LA EVOLUCIÓN

Por Lic. Pablo Cesar Orbezo Castañeda   (escritor y ensayista)

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Problema ¿Es el amor la causa primera de la evolución?

Tesis. Quién no ha sentido alguna vez la fuerza inexplicable del amor y desamor. Hasta los animales lo han sentido, lo sienten y sufren cuando son rechazados. El amor es un instinto primitivo más antiguo que nuestra propia especie; estuvo siempre en nosotros, pero fue algo raro en el inicio y fue la causa primera e inconsciente de la evolución y del mismo sexo llamado amor.

Nuestros ancestros primates como Adán y Eva no se dieron cuenta que estuvieron desnudos, precisamente porque no eran conscientes, por el tamaño del cerebro que tenían; pero por el amor de conocer, vivir independientes, fuera del bien y del mal que llegaron a darse cuenta; fue el impulso sexual más fuerte que los llevó a cometer el pecado original para descubrir la verdad de las cosas. Lentamente fueron desarrollando sus sentidos para ir guardando la experiencia del amor y la vida. El pecado era tan necesario de lo contrario no hubiera surgido la evolución. Fue el amor a la mona Eva y al mono Adán que surgió la evolución. El consumo de ciertos frutos, raíces, semillas y carne cocida hizo que desarrollaran sus extremidades y el cerebro; fue entonces cuando se dieron cuenta que estaban desnudos y buscaron unos taparrabos para cubrirse el cuerpo. El castigo fue ver la realidad en donde no la estaban y se dieron cuenta de que el mundo no era como le decían el bien y el mal.

El mono moderno había domesticado los frutos y al fiel amigo que estuvo con él desde los tiempos de caza. El “perro” que nos acompañó y defendió de los peligros en nuestro recorrido por la vida evolutiva. En aquel entonces una distancia de diez a cincuenta metros era como estar en otro continente. Los peligros de ir a otros lares para la reproducción no importó ya cuando el amor se convirtió en un impulso sexual incontrolable, que dotó de mecanismos al hombre y a la mujer para que salieran a buscarse y poder cortejar y copular; y como todo instinto provocó conductas imprevisibles e impulsivas que han llevado al odio, violencias y a la desesperación en la mujer y el hombre moderno.

Fueron los sentidos, en particular el tacto, que en un inicio fue el “agarre” y que ese toque y retoque constante fue tan importante para desarrollar los sentidos y sentimientos que hoy son, las citas, los besos, las caricias y el amor romántico. Fue la primate sapiens, que desarrolló la vista y el olfato, para elegir a la pareja y recordar el día de “San Valentín”, es decir, el amor con quien ha de procrear y asegurar la descendencia; mientras que el primate desarrolló más el aparato visual, pues tenía que ver la proporción cadera de la mona para identificar de entre tantas a una en especial para la reproducción. Fue el amor a primera vista. Por eso el amor en nuestros días tiene un componente primitivo e instintivo y poco racional porque sin darnos cuenta ya hemos elegido a la pareja sin ponernos a reflexionar y conocerla bien. Lo peor es que nos enamoramos de alguien desconocida o misteriosa y elegimos irracionalmente a la pareja con quien se ha de procrear y dejar la descendencia.

El amor es el principio y debe ser el fin último de todo cuanto existe, nada tendría sentido en la vida sin ella. Sin embargo, en nuestra sociedad actual pareciera que algunos de nuestros primates modernos hubieran perdido la sensibilidad y racionalidad, a tal extremo de que muchos llegan al suicidio por amor cuando son rechazados o no aceptados y otros llegan a matar “cerebros enfermos”, aniquilando así por completo el concepto, la naturaleza, el sentido y significado del amor, la vida, la felicidad y la evolución.