Egipto y Jordania buscan desviar la atención mientras Trump presiona para que acepten a los gazatíes

La administración Trump, conocida por sus posturas disruptivas en política internacional, ha colocado nuevamente a Jordania y Egipto en una situación delicada. La petición del presidente de que ambos países acojan a millones de palestinos de la Franja de Gaza ha generado una respuesta cautelosa y estratégica por parte de ambas naciones árabes. Estas maniobras reflejan la complejidad de las relaciones diplomáticas en Medio Oriente, donde los intereses nacionales y la estabilidad regional se entrelazan de manera inextricable. La situación se desarrolla en un momento de gran tensión geopolítica, marcado por conflictos persistentes y la búsqueda de nuevas dinámicas de poder en la región.

Jordania y Egipto se enfrentan al desafío de gestionar una solicitud que consideran una amenaza existencial, intentando al mismo tiempo mantener una relación pragmática con los Estados Unidos.

Según la investigación publicada por The New York Times, la estrategia de Jordania y Egipto se centra en persuadir, distraer y desviar los esfuerzos de la administración Trump para evitar verse forzados a recibir a un gran número de palestinos procedentes de Gaza. La propuesta estadounidense, que sugiere la reubicación de dos millones de palestinos, ha sido recibida con gran preocupación en ambos países, quienes temen las implicaciones de tal medida para su estabilidad interna y sus relaciones regionales.

En respuesta a la presión de Washington, ambas naciones han ofrecido su colaboración en la reconstrucción de Gaza y en la promoción de la paz en la región. Esta táctica busca ganar tiempo y evitar una confrontación directa, con la esperanza de que la administración Trump reconsidere su postura o reconozca los riesgos inherentes a la desestabilización de dos aliados clave en Medio Oriente. Un elemento clave de esta estrategia es la diplomacia discreta y la búsqueda de puntos en común que permitan mantener un diálogo constructivo con la Casa Blanca.

El rey Abdullah de Jordania, durante su encuentro con el presidente Trump, adoptó un tono conciliador, ofreciendo recibir a 2,000 niños palestinos con cáncer y otras enfermedades graves procedentes de Gaza. Aunque esta oferta representa un gesto simbólico más que una solución integral al problema del desplazamiento, fue bien recibida por el presidente Trump, quien la calificó como un “hermoso gesto”. Este enfoque diplomático refleja una estrategia más amplia de utilizar la adulación y el reconocimiento como herramientas para influir en las decisiones del presidente estadounidense, una táctica que ha sido empleada por otros líderes mundiales en el pasado.

A pesar de la oferta de asistencia humanitaria, el rey Abdullah reafirmó el rechazo de Jordania a la reubicación masiva de palestinos, subrayando la importancia de una solución basada en el principio de dos Estados para garantizar la estabilidad regional. En un mensaje publicado en redes sociales, el monarca jordano destacó el papel crucial que Estados Unidos debe desempeñar en la consecución de una paz justa y duradera, reconociendo la necesidad de un liderazgo estadounidense para superar los obstáculos que impiden la resolución del conflicto palestino-israelí. Este mensaje busca reafirmar la postura de Jordania al tiempo que se mantiene abierta la puerta al diálogo y la cooperación con Washington.

La situación actual pone de manifiesto la complejidad de la política exterior estadounidense en Medio Oriente y la necesidad de un enfoque equilibrado que tenga en cuenta los intereses y las preocupaciones de todos los actores involucrados. La administración Trump, conocida por su enfoque transaccional y su disposición a desafiar el statu quo, se enfrenta al desafío de encontrar soluciones que sean aceptables para sus aliados árabes y que contribuyan a la estabilidad y la seguridad de la región. La ayuda humanitaria de Estados Unidos a los palestinos ascendió a 364 millones de dolares en 2021.

Las estrategias de Jordania y Egipto también se ven influenciadas por factores internos, como la opinión pública y la estabilidad política. Ambos gobiernos deben equilibrar la necesidad de mantener buenas relaciones con Estados Unidos con la sensibilidad de sus poblaciones, que en general simpatizan con la causa palestina. La gestión de esta tensión interna es fundamental para garantizar la estabilidad y evitar posibles disturbios sociales. Egipto alberga a más de 9 millones de refugiados y migrantes.

A medida que la situación evoluciona, la diplomacia y la negociación desempeñarán un papel crucial en la búsqueda de una solución que sea aceptable para todas las partes. La comunidad internacional, incluyendo a la Unión Europea y las Naciones Unidas, también puede desempeñar un papel importante en la facilitación del diálogo y la promoción de una solución pacífica y duradera al conflicto palestino-israelí. El gobierno Egipcio ha recibido más de 30 mil millones de dolares de ayuda estadounidense desde 1979.