Ee Uu Y China Escalan Su Pugna Comercial Hacia Una Guerra Por Las Cadenas De Suministro
Ee Uu Y China Escalan Su Pugna Comercial Hacia Una Guerra Por Las Cadenas De Suministro

EE.UU. y China escalan su pugna comercial hacia una guerra por las cadenas de suministro

La tensión comercial entre Estados Unidos y China ha entrado en una nueva fase: ya no se trata solo de aranceles, sino de un enfrentamiento directo por el control de las cadenas de suministro globales, con impactos inmediatos en sectores estratégicos como la aviación, los semiconductores y la energía.


En abril, tras una nueva ola de aranceles por parte del gobierno de Donald Trump, China restringió la exportación de tierras raras, minerales fundamentales para fabricar desde motores de avión hasta autos eléctricos. La medida forzó el cierre temporal de fábricas estadounidenses y encendió alarmas en Washington, donde crecen los temores sobre la dependencia en productos clave provenientes de China.


Estados Unidos respondió limitando licencias de exportación tecnológica a empresas chinas, en especial en áreas sensibles como biotecnología y chips. Según fuentes oficiales, se aceleran iniciativas para reactivar la minería nacional, aunque expertos advierten que ese proceso puede tardar décadas.


Impactos en la industria y la geopolítica
Empresas como Ford o General Electric ya sienten los efectos. La imposibilidad de acceder a minerales procesados en China ha paralizado líneas de producción, y la incertidumbre mantiene en vilo a sectores estratégicos. Aunque algunas compañías estadounidenses obtuvieron permisos de exportación desde China, el retraso en los envíos genera preocupación.


China, por su parte, acusa a EE.UU. de violar acuerdos recientes alcanzados en Ginebra, incluyendo restricciones a chips de Huawei y la revocación de visas estudiantiles. Mientras tanto, Pekín fortalece su control interno mediante un sistema de licencias para rastrear exportaciones críticas.


A pesar de las tensiones, la interdependencia económica persiste: cientos de miles de millones de dólares en comercio cruzan el Pacífico cada año. Sin embargo, ambos países avanzan en estrategias para reducir su vulnerabilidad. China invierte en tecnología propia, y EE.UU. busca alianzas con terceros países para diversificar sus fuentes.


El camino hacia una resolución parece largo. Como afirmó el analista Paul Triolo, se trata de un problema “profundo y duradero” que no se resolverá con medidas rápidas ni aisladas.