EE.UU. planearía instalar anexo de la CIA en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro

Estados Unidos planea establecer un anexo de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Venezuela como primer movimiento estratégico tras la captura de Nicolás Maduro a inicios de enero, según reveló la cadena CNN. La iniciativa refleja un giro táctico de la administración de Donald Trump, que prioriza la inteligencia y los contactos informales antes de avanzar hacia una reapertura diplomática formal en Caracas.

De acuerdo con múltiples fuentes citadas por el medio estadounidense, la Casa Blanca considera que una presencia directa de la CIA permitiría ganar influencia inmediata en un escenario político volátil, marcado por la transición encabezada por la presidenta interina Delcy Rodríguez y la ausencia de lineamientos claros sobre el futuro institucional del país. La embajada de Estados Unidos permanece cerrada desde 2019, y su reapertura es vista como un objetivo de mediano plazo.

La estrategia busca colocar a la inteligencia estadounidense al frente del proceso de reingreso, con el fin de construir redes locales, evaluar el equilibrio de poder interno y establecer canales de comunicación con actores clave del nuevo gobierno, la oposición y los servicios de seguridad venezolanos. Para Washington, este enfoque ofrece mayor flexibilidad que la diplomacia tradicional en una etapa aún incierta.

CIA: Punta de lanza

Las discusiones entre la CIA y el Departamento de Estado se concentran en un modelo de reingreso escalonado. En una primera fase, funcionarios estadounidenses operarían desde un anexo de la agencia de inteligencia, lo que permitiría contactos informales sin la exposición política que implica una misión diplomática plena. “El Departamento de Estado planta la bandera, pero la CIA es la que realmente tiene influencia”, señaló una fuente cercana a la planificación.

Un exfuncionario estadounidense citado por CNN afirmó que la instalación de este anexo figura como “la prioridad número uno”, ya que habilita canales de enlace que la diplomacia convencional no puede abrir en contextos de alta sensibilidad. La CIA declinó comentar oficialmente sobre los planes, pero fuentes confirmaron que su director, John Ratcliffe, fue el primer alto funcionario de la administración Trump en viajar a Venezuela tras la operación que derivó en la captura de Maduro.

Durante esa visita, Ratcliffe se reunió con Delcy Rodríguez y con altos mandos militares, en un gesto que subrayó el peso de la inteligencia en esta nueva etapa. Según el reporte, la presencia de la CIA en el país no es reciente: en agosto del año pasado, la agencia habría desplegado de manera encubierta un pequeño equipo para rastrear los movimientos del entonces mandatario. Ese trabajo, que incluyó una fuente dentro del aparato estatal venezolano, resultó clave para su captura.

Diplomacia en pausa

Pese al protagonismo de la CIA, los planes de largo plazo de Washington siguen abiertos. Funcionarios involucrados en el proceso admiten que aún esperan definiciones más precisas desde la Casa Blanca, a pesar de las declaraciones de Trump, quien aseguró que su administración “dirigiría” el rumbo del país. “Eso lo hace más difícil”, reconoció una fuente, al señalar que la prioridad actual es establecer presencia antes de fijar objetivos políticos concretos.

En paralelo, el Departamento de Estado inició pasos preliminares para evaluar la reapertura de la embajada estadounidense en Caracas. A comienzos de enero, un equipo reducido realizó una inspección inicial del edificio. “Un número limitado de personal diplomático y técnico estadounidense está en Caracas realizando evaluaciones”, indicó un alto funcionario. Además, Washington designó a la diplomática Laura Dogu como jefa de la Unidad de Asuntos de Venezuela.

La seguridad es un factor determinante en cada decisión. Los diplomáticos estadounidenses no cuentan con entrenamiento para operar en entornos considerados hostiles, lo que refuerza el papel de la CIA en esta fase inicial. Trump también expresó su interés en que compañías petroleras de Estados Unidos retomen operaciones en Venezuela y participen en la reconstrucción económica, aunque sin precisar plazos ni condiciones.

Tablero geopolítico

Otro eje central del plan estadounidense apunta a la presencia de potencias rivales en Venezuela. Según fuentes citadas por CNN, la CIA será la encargada de transmitir al nuevo liderazgo venezolano las preocupaciones de Washington respecto a la influencia de China, Rusia e Irán. “No sería el Departamento de Estado quien lo haga”, explicó un exfuncionario, al detallar que la Oficina del Director de Inteligencia Nacional decidirá qué información puede ser desclasificada y compartida.

Durante su visita, Ratcliffe habría dejado claro que Venezuela no puede continuar siendo un espacio de resguardo para adversarios estratégicos de Estados Unidos. Este mensaje refuerza la intención de Washington de reposicionarse en el país en un momento de transición política aún frágil, mientras sectores internos observan con cautela una presencia más visible de la CIA, históricamente señalada por el chavismo como un actor hostil.

En un escenario sin consensos claros y con múltiples actores en juego, la apuesta estadounidense por la inteligencia marca el tono de una nueva etapa en la relación bilateral, donde la influencia se busca consolidar antes que la formalidad diplomática.