La Agencia Central de Inteligencia (CIA) habría utilizado drones para atacar una instalación portuaria en la costa de Venezuela, en una operación que —según CNN— se ejecutó a inicios de diciembre de 2025 y sería la primera acción conocida de Estados Unidos contra un objetivo en territorio venezolano durante la actual escalada de presión militar impulsada por el presidente Donald Trump. De acuerdo con el reporte, el blanco fue un muelle remoto que Washington consideraba utilizado por la organización criminal Tren de Aragua para almacenar droga y trasladarla en embarcaciones.
Según la misma versión, el ataque ocurrió cuando el muelle se encontraba sin personal, por lo que no se registraron víctimas. Dos fuentes citadas en la cobertura indicaron que la operación habría contado con apoyo de Fuerzas de Operaciones Especiales, lo que sugiere coordinación táctica con estructuras militares, aunque sin confirmación oficial.
El episodio se mantiene bajo alta sensibilidad: ni la CIA, ni la Casa Blanca, ni el Pentágono confirmaron públicamente el hecho. Sin embargo, el propio Trump alimentó la sospecha. En declaraciones posteriores, afirmó que Estados Unidos atacó la “zona del muelle donde cargan los barcos con drogas” y aseguró que una “gran instalación” habría sido desmantelada, sin precisar si la acción fue ejecutada por el ejército o por inteligencia.
Operación atribuida a la CIA
El reporte sostiene que el objetivo fue un punto costero discreto, descrito como un muelle remoto, en el que presuntamente se almacenaba droga y se preparaba su traslado en embarcaciones. La administración Trump habría considerado que el sitio funcionaba como plataforma logística para la red criminal Tren de Aragua, señalada por Estados Unidos como una amenaza transnacional vinculada al tráfico de drogas.
CNN afirmó que la operación fue realizada con drones, un componente que, de confirmarse, marcaría un cambio de patrón: hasta ahora, los ataques reconocidos públicamente por Washington habían estado centrados en interdicciones marítimas, principalmente contra embarcaciones sospechosas en aguas internacionales. El salto a un objetivo en tierra —aunque sea una infraestructura portuaria— eleva el nivel de confrontación y abre interrogantes sobre el marco legal y el tipo de autorización operativa bajo el cual se ejecutó.
Pese a la magnitud política del hecho, la versión también subraya un elemento crucial: no hubo víctimas, debido a que el lugar estaba vacío al momento del impacto. Esto reduce el costo inmediato en términos humanitarios, pero no disminuye la repercusión geopolítica: la idea de una acción directa en suelo venezolano podría reactivar tensiones regionales y alimentar denuncias de “injerencia”, un argumento que el gobierno de Nicolás Maduro suele utilizar cuando se intensifica la presión externa.
“Desmantelan” instalación
En medio de la campaña contra Venezuela, Trump pareció reconocer la operación en declaraciones que primero pasaron desapercibidas y luego fueron retomadas por agencias internacionales. En ellas, el mandatario sostuvo que Washington atacó el lugar “de donde salen los barcos” y que ahora “ya no existe”, en referencia al muelle usado —según su versión— para cargar droga. Sin embargo, evitó responder si el ataque fue militar o de inteligencia.
Mientras tanto, una portavoz del Comando de Operaciones Especiales rechazó la versión atribuida a la CIA, lo que mantiene el caso en un terreno ambiguo: existe un relato periodístico con fuentes y detalles, una declaración presidencial que coincide parcialmente con la descripción del blanco, y una negativa institucional sobre la autoría. Esa combinación ha generado un escenario donde la confirmación directa no llega, pero la narrativa se fortalece por las coincidencias del propio discurso de Trump
Reuters también reportó que el anuncio de Trump representa —si se confirma— la primera operación terrestre estadounidense conocida en Venezuela, dentro de una campaña que incluye una acumulación militar en la región y acciones previas contra embarcaciones. No obstante, el Gobierno de Venezuela no ha presentado hasta el momento una verificación independiente del incidente, y el caso sigue rodeado de versiones cruzadas.




