EE. UU. gasta $20,387 por alumno mientras resultados caen drásticamente. Menos maestros, más burocracia: ¿a dónde va el dinero de la educación pública?
Un informe de The Hill revela que el gasto público en educación en EE. UU. escaló a $946 mil millones en 2023, pese a una caída de 1.3 millones de estudiantes. Paradójicamente, los indicadores de rendimiento académico de los jóvenes continúan en picada.
Según la investigación publicada por The Hill, este fenómeno despierta serias interrogantes sobre la eficiencia del sistema educativo estadounidense. La burocracia y los costos administrativos parecen devorar una porción creciente del presupuesto, mientras el personal docente directo y el rendimiento de los alumnos sufren, reflejando una preocupación global sobre la gestión de recursos públicos en el sector educativo.
Gasto por alumno se dispara un 35% en pocos años
El desembolso por cada estudiante en escuelas públicas de EE. UU. alcanzó los $20,387 en 2024, un 35% más que el promedio de $15,022 de la OCDE. Este salto considerable se da desde los $15,000 promedio de hace una década. El gasto total federal, estatal y local en educación ascendió a $946 mil millones en 2023, un incremento del 26% respecto a los $751 mil millones registrados en 2019, incluso con una matrícula que descendió de 50.9 millones a 49.6 millones. Este aumento del 26% en un contexto de inflación, afecta también los presupuestos familiares, presionando aún más la inversión.
¿Menos maestros, más administradores? La ecuación del derroche
Mientras salarios y beneficios por estudiante subieron de $12,775 en 2019 a más de $13,000 en 2021, el salario promedio de los docentes cayó de casi $74,000 en 2022 a menos de $71,000 en 2023. Simultáneamente, el personal en escuelas públicas se expandió de 6.5 millones a 6.8 millones de empleados entre 2019 y 2023. Los maestros son menos de la mitad (3.2 millones) frente a 3.6 millones de personal no docente. Este desequilibrio muestra una estructura con un 12.5% más de apoyo que de profesores. El personal de servicios a estudiantes creció 125% entre 2002 y 2023, y coordinadores de instrucción aumentaron 118%. Los maestros solo crecieron 7.8% y los bibliotecarios disminuyeron 28%, evidenciando una creciente burocracia.
Resultados académicos: una caída alarmante en todas las áreas
La inversión millonaria no se ha traducido en mejoras. Las pruebas nacionales muestran un declive sostenido en el rendimiento de los estudiantes en materias clave, un reflejo preocupante de la efectividad del sistema educativo.
¿Por qué la calidad educativa se desploma si la inversión aumenta?
En 2024, solo el 28% de los alumnos de octavo grado fueron proficientes en matemáticas; un 39% estuvo bajo el nivel básico. En ciencia, 31% alcanzó proficiencia y 38% cayó bajo el básico. Puntajes de lectura en octavo grado disminuyeron 5 puntos comparado con 2019, y en civismo se debilitaron en 2022. Esta tendencia es preocupante, exacerbada por la pandemia de COVID-19, que sumó presión al sistema que busca recuperarse. La presión sobre docentes para cumplir objetivos curriculares con menos recursos directos y mayor carga administrativa también influye.
Escuelas privadas superan a las públicas con un costo mucho menor
La comparación con el sector privado es reveladora. La matrícula promedio en una escuela privada ronda los $13,000 anuales. En contraste, estados como Nueva York gastaron más de $33,000 por alumno el año pasado en escuelas públicas, casi triplicando el costo privado. Los datos de rendimiento sugieren que las escuelas privadas, católicas y charter superan a las públicas tradicionales por aproximadamente dos grados, incluso entre estudiantes de bajos ingresos. Este escenario impulsa el debate sobre la «elección escolar» y la necesidad de modelos educativos flexibles y adaptados al siglo XXI, cuestionando la eficiencia del sistema público.
Una década de más gastos y menos logros: la paradoja educativa
La evolución a largo plazo del sistema educativo estadounidense es clara: más dinero invertido, pero con resultados decrecientes y una burocracia en constante crecimiento, afectando la primera línea de la educación y el rendimiento directo de los estudiantes.
¿Qué soluciones se plantean para revertir esta compleja situación?
La disparidad entre gasto público récord y caída de la calidad educativa genera un debate urgente sobre las reformas. ¿Es la inyección de más fondos la respuesta, o se requiere una reestructuración profunda en cómo se asignan y gestionan los recursos para abordar la brecha digital y la complejidad burocrática? La discusión trasciende el aula, tocando la médula de las políticas públicas y el futuro de millones de estudiantes. Expertos sugieren un enfoque holístico: rendición de cuentas, eficiencia administrativa, innovación pedagógica y apoyo directo a docentes. Un desafío para líderes educativos en los próximos 10 a 20 años.
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