Educación rural en ruinas

En las alturas de Esperanza, en Amarilis, una situación de emergencia educativa se cierne sobre los alumnos y profesores de la comunidad. En un escenario que desafía la seguridad y el bienestar de docenas de estudiantes. Las clases se han visto obligadas a trasladarse al patio de las aulas de material rústico, a punto de caer, en ruinas. Una imagen que, lejos de evocar un entorno propicio para el aprendizaje, plantea un grave riesgo para la salud y vida de todos los involucrados.

Esta realidad nos confronta con el arranque de un ciclo escolar marcado por adversidades, una situación que, aunque hemos señalado en repetidas ocasiones, parece persistir sin solución. La solidaridad de algunos, como en el caso de la institución educativa Sánchez Gaviria, brinda un alivio temporal al permitir que sus alumnos continúen sus estudios en instalaciones ajenas, gracias a la generosidad de directores y profesores. Sin embargo, esta no es una solución sostenible a largo plazo, especialmente en áreas rurales como Shairicancha, donde la distancia y el deterioro de las infraestructuras escolares complica aún más la situación.

Es alarmante escuchar que, para continuar con sus labores educativas, los profesores se han visto obligados a improvisar, utilizando las puertas del deteriorado edificio como pizarras. Este escenario, más propio de épocas pasadas, resalta la urgencia de atender las necesidades de estas comunidades olvidadas. A pesar de los repetidos llamados a las autoridades y gestiones realizadas ante diversos estamentos gubernamentales, la respuesta ha sido insuficiente.

Hoy extendemos un nuevo llamado a la acción, dirigido específicamente al director de la DRE, Mario Cabrera, al director de la UGEL Hco, Pérez Naupay y a las autoridades pertinentes, para que visiten estas áreas afectadas y se comprometan en encontrar soluciones inmediatas que garanticen un entorno seguro y adecuado para la educación de estos jóvenes. La educación es un derecho fundamental que debe ser accesible para todos, sin importar su ubicación geográfica o su condición económica.

Es imperativo establecer un plan de acción que contemple la reparación y construcción de infraestructuras educativas en estas zonas, asegurando así que los alumnos de Esperanza y áreas similares puedan estudiar en condiciones dignas y seguras.