Por: Arlindo Luciano Guillermo
Los estudiantes aprenden con ritmos y velocidades diferentes. Unos aprenden con rapidez; otros, con lentitud. Ningún profesor enseña igual a todos. La homogeneidad pedagógica en la enseñanza y en el aprendizaje, no existe (es relativa). Todos aprenden con estilos diversos. Somos cerebros diferentes, por tanto aprendemos distinto, pero aprendemos. Todos los directores y docentes del Perú saben que los “estudiantes con alguna discapacidad” deben ser admitidos en las instituciones educativas. No hacerlo es incurrir en contravención. No existen dos estudiantes con iguales ritmos de aprendizaje, cada quien es una particularidad irrepetible, inconfundible, incomparable. La heterogeneidad de los estudiantes es la regla que predomina en las instituciones educativas.
La discapacidad de un estudiante no debe ser visto como un obstáculo para el desempeño del docente, una incomodidad para los padres de familia, un retraso del aprendizaje de los estudiantes ni objeto de burla y bullying de los demás estudiantes “sanos y normales”. Un hijo con discapacidad no es una desgracia familiar ni una marginación social, no es razón para provocar lástima. Lamentablemente (directa o indirectamente) el estudiante con discapacidad es discriminado por la EBR, dejado de lado por los actores educativos, a muchos se les impide el acceso y permanencia en la institución educativa.
Los estudiantes con discapacidad tienen el mismo derecho constitucional y universal que los demás, merecen oportunidades para lograr aprendizajes necesarios, competencias para insertarse en el marcado laboral y desarrollar talento deportivo y artístico. En una institución educativa hay vacantes para estudiantes con discapacidad, los mismos que deben ser registrados en el Siagie. Allí deben estudiar junto a los demás, en igualdad de condiciones y oportunidades. El docente tiene que ponerle un plus a su trabajo diario para atenderlos. La educación inclusiva es una política de Estado para atender las necesidades, el acceso, permanencia y la enseñanza de estudiantes (niños, adolescentes y jóvenes) con alguna discapacidad leve, moderada o múltiple. La educación es un derecho de todos. Ningún ciudadano debe quedarse sin estudiar, cual sea la condición, lengua, cultura, religión, sexo o discapacidad.
Para que la educación inclusiva sea una realidad tienen que activarse todos los actores directamente involucrados. Los estudiantes con Necesidades Educativas Especiales (NEE) tienen las mismas oportunidades y derecho a la educación como los demás. El liderazgo del directivo de la institución educativa es fundamental. De él va a depender que la institución educativa se empodere, implemente y sea consciente de que la educación inclusiva es un derecho ciudadano. Según el Marco del Buen Desempeño Docente, el docente es el responsable para garantizar los aprendizajes de los estudiantes, cual sea la condición social, económica, mental e intelectual. Un docente no puede esperar solo a genios, talentosos, con todas las facultades completas en normal funcionamiento. ¿Los niños y adolescentes con discapacidad dónde quedan, qué lugar tienen en la institución educativa de EBR? Las estrategias del docente tienen que adaptarse a las condiciones de los estudiantes. En todas las aulas hay heterogeneidad de estudiantes, alimentación, cultura, métodos y aprendizajes. Los padres de familia tienen que conocer la legislación y normatividad para hacer prevalecer los derechos de sus hijos a una educación inclusiva de calidad, con aprendizajes duraderos, desarrollo de competencias y de oportunidades. Se tiene que comprender que discapacidad no es sinónimo de inutilidad, invalidez, torpeza para el aprendizaje y nulidad de talento. Si no se entiende así a la discapacidad, la educación inclusiva no va a prosperar ni implementar. La sensibilización en la institución educativa, en los medios de comunicación, en la familia y en la comunidad es necesaria, impostergable. El empoderamiento de la educación inclusiva tiene que “entra a la cabeza” de todos los ciudadanos, de las autoridades y de los funcionarios públicos. En los instrumentos de gestión (PEI, PAT) de las II.EE tiene que estar presente la educación inclusiva.
En el taller de capacitación Educación Inclusiva al 2030. Herramientas para su gestión, realizado del 22 al 24 de junio, en el Colegio Médico del Perú (Miraflores), la directora de la DRE de Tacna dio a conocer, con cifras estadísticas, que hay 146 estudiantes con discapacidad intelectual, visual, física y auditiva incorporados en instituciones educativas de inicial, primaria, secundaria y CETPRO. Los datos sobre discapacidad tienen que ser exactos, objetivos y sinceros, en educación inclusiva, para tomar las decisiones correctas y permitir el acceso a los servicios educativos. La educación en el Perú no solo es EBR (inicial, primaria y secundaria), también existe Educación Básica Especial (EBE), Educación Básica Alternativa (EBA), Centro de Educación Técnico Productivo (CETPRO). Muchas instituciones educativas no tienen, por ejemplo, rampas ni ascensor cuando tienen 4 o 5 pisos, para estudiantes con discapacidad física que se desplazan en silla de ruedas, prótesis o muletas.
La película Forrest Gump (1994), con varios Óscar, protagonizado por Tom Hanks, relata la historia de un ciudadano americano, héroe de guerra, empresario, deportista famoso, pero con “retraso mental y físico”. Dice el médico: “Sus piernas son fuertes, tan fuertes como cualquier otras; pero su columna está tan torcida como un político.” Al principio, no lo quieren recibir en la escuela. Llega a la universidad y se gradúa. Integra la selección universitaria de fútbol americano. Adquiere fama por su extraordinaria velocidad. Corre 3 años, 2 meses, 14 días y 16 horas. Se enlista en el servicio militar, va a la guerra en Vietnam. Se salva de morir en una emboscada. Representa al ejército americano en ping pong y viaja a la República Popular China. Recibe honores de presidentes de los Estados Unidos. Nada es un obstáculo para ser un ciudadano con oportunidades. Se casa con Jenny y tiene un hijo normal Se muestra amoroso y feliz. Forrest Gump supera dificultades, como otros, ama, muestra inteligencia, tiene inagotable fortaleza física, tiene dificultades para hablar, supera todas las adversidades. No se siente más ni menos que los demás. Le dice a Jenny: “No soy inteligente, pero sé lo que es el amor.” Cuando niño su madre, quien muere de cáncer, lo exhorta: “Nunca dejes que nadie te diga que es mejor que tú.”
La educación inclusiva tiene grandes desafíos y tareas. Es urgente saber cuántos estudiantes actualmente hay en las instituciones educativas. Los docentes tienen que adquirir estrategias efectivas para enseñar a estudiantes con discapacidad. La visión del Proyecto Educativo Nacional 2021 exige tomar decisiones y liderar educación integral, de calidad e inclusiva. “Todos desarrollan su potencial desde la primera infancia, acceden al mundo letrado, resuelven problemas, practican valores, saben seguir aprendiendo, se asumen ciudadanos con derechos y responsabilidades, y contribuyen al desarrollo de sus comunidades y del país combinando su capital cultural y natural con los avances mundiales.”



