El 2020 parecía en sus inicios iba a ser un año como cualquier otro, con sus enredos y escándalos políticos. Por un lado, se cerró el que fuera considerado el peor Congreso de la historia del Perú. Se eligió un nuevo Congreso que terminó siendo del mismo nivel que sus predecesores, en otras palabras, se cambió mocos por babas.
Posteriormente, los primeros días de marzo llegan los días más difíciles para el Perú en los últimos 40 años.
El coronavirus se estaba esparciendo por todo el mundo, como una película de ciencia ficción. Las medidas adoptadas por el Gobierno ante la pandemia fueron muy exigentes, que solo causaron el debacle económico y mayor pobreza.
Definitivamente evitó que mayor cantidad de personas se contagiara, pero al final las medidas del Gobierno central demostraron gran incapacidad de gestión. Peor aún, se gastó miles de millones en bonos y medidas de emergencia contra la pandemia, medidas que hasta el día de hoy nos preguntamos, dónde se ha gastado todo ese dinero. El impacto de beneficio ha sido mínimo.
Como si esto fuera poco, a ello se sumó los constantes líos entre el ejecutivo y legislativo, con la aparente intención de ambos de destruirse sin interesarles los perjuicios que se generaban al país.
y que perjudicó especialmente a los más pobres, que muchos de ellos se quedaron sin trabajo.
Sin trabajo y sin dinero para sobrevivir, así pretendía Vizcarra que la gente se quedara en sus casas con los brazos cruzados, ¿Habrá sido tan ingenuo?
En nuestra región la cuarentena obligatoria solo fue acatada por familias y personas que tenían ahorros y podían darse ese lujo. Mientras que un gran sector tenía que salir a las calles a buscar el día a día.
El inocente Vizcarra y su ministra Mazeti nos vendieron el cuento de la vacuna, desde junio nos dijeron que Perú sería uno de los primeros países en conseguir esto. Después se descubrió que todo fue un cuentazo.
No sigamos creyendo en cuentazos estimados lectores. Eso debería significar que como ciudadanos cumplamos un rol más activo con la sociedad. Mientras no se de esto, los actos de corrupción de nuestras autoridades seguirán y no pasará nada.
Despidamos este terrible año con mucha fe de que el próximo será diferente.
El mejor consejo que les podemos dar es, cuidémonos, cumplamos con las medidas de prevención, usemos mascarillas y protectores faciales, lavémonos las manos constantemente y mantenga el distanciamiento social.
Feliz Año Nuevo amigos, les deseamos mucha salud y prosperidad.




