Ya se definieron los rivales para la segunda vuelta electoral que debe realizarse en junio. En primera posición y con más del 18 % de los votos, está el profesor Pedro castillo. Y en segundo lugar, Keiko Fujimori, quien logró arrebatarle el puesto a Hernando de Soto.
Gran parte del país ha expresado preocupación por los resultados. Por un lado, tenemos a un radical izquierdista quien ha dicho abiertamente que convocará a un plebiscito para una nueva constitución, cerrará el congreso, etc. Un discurso populista conocido que ya se ha dado en otros países y que no ha culminado muy bien.
Asimismo, existe la duda de su relación con el Movadef, que viene hacer un brazo del grupo terrorista Sendero Luminoso, que asesinó a miles de peruanos.
Por otro lado, se tiene a la señora Keiko, quien para estas elecciones, cambió radicalmente de estrategia y logró capitalizar el voto duro de su padre. Una mujer con más de 30 denuncias y seriamente cuestionada por su infame rol en el congreso durante el gobierno de PPK y teniendo 73 congresistas, por venganza desestabilizó el país.
Recordemos que prefirió no indultar a su padre y destruir a su propio hermano políticamente, todo ello, por perder las elecciones de ese entonces. Gran parte de la crisis política y social existente en el país se la debemos a ella.
Es muy evidente que el pueblo peruano ha votado en rechazo a la política centralista y corrupta que sigue existiendo en el país durante las últimas décadas.
Gobierno tras gobierno se siguen saqueando las arcas del Estado, mientras que el pueblo se sigue muriendo de hambre, o por falta de oxígeno o de atención médica.
El país necesita un cambio, la pregunta es, ¿Cuál de estas dos opciones representa la mejor?
Existe el temor latente de que terminemos con la suerte de los hermanos venezolanos, donde el socialismo ha destruido la economía, el sector salud, y creado un enorme problema social.
Desgraciadamente ya no podemos creer en promesas descabelladas, necesitamos inclusión pero también estabilidad.




