‘Los cuellos naranjas’ del otrora Magno Congreso siguen trabajando a espaldas del pueblo y propician, encubren la corrupción, son tan maquiavélicos que trabajan pensando en sacarle la vuelta a la ley, en un sagrado recinto donde se dan las leyes.
Las personas que realizan un trabajo profesional, como el valiente fiscal José Domingo Pérez, que minuciosamente investigó a la hoy encarcelada Keiko Fujimori, por el caso cócteles y por haber recibido dinero de la mafiosa empresa Odebrecht que corrompió a todos los presidentes que ha tenido el país, lo están amenazando por varios casos de denuncias que el fiscal de la Nación está preparando.
Al coronel de la PNP que también investigó todo lo relacionado con ‘Los cuellos blancos del puerto’ igualmente está en la mira y buscan sacarlo del excelente trabajo. Es decir, todo aquel que trata de luchar contra la corrupción recibe amenazas de destitución.
¿Acaso no se podrá corregir este flagelo de la corrupción? Con razón a los que laboramos como periodistas denunciando irregularidades, tratan de intimidarnos amenazándonos con callarnos por nuestras opiniones en mérito a la libertad de expresión que hace uso esta columna; con razón el pueblo le dio el respaldo al presidente de la República el domingo último y con razón el pueblo quiere cerrar el Congreso, pues lejos de dar leyes defendiendo los recursos del País con leyes que combatan la corrupción, la protegen.
En esta época en que se debe respetar a la mujer de las violaciones, de tocamientos indebidos, protegen a los infractores, los endiosan, lo festejan. Somos un país libre con incipiente democracia y debemos luchar por mantenerla, apoyando los cambios que el ejecutivo está propiciando.



