EDITORIAL. Una burla a Huánuco

La compra del terreno para el futuro hospital para los asegurados se ha convertido en una telenovela de nunca acabar. Son incontables las comisiones que arriban a esta ciudad con el cuento de conocer el terreno del fundo San Roque. Una tras otra llegan para brindar un informe a la alta gerencia en Lima. 

Como sabemos, para la compra del terreno tanto el Gorehco, como la Municipalidad Distrital de Amarilis y EsSalud misma, tienen pactados ciertos compromisos. Por palabras del mismo gobernador Juan Alvarado, el expediente de las defensas ribereñas y descolmatación del río Huallaga está realizado. Por otro lado, la municipalidad se comprometió con la limpieza de la quebrada de Jancao. ¿Qué falta? Al parecer peso político para que la alta dirección de EsSalud dé luz verde. Penosamente, nuestros congresistas no se han interesado para empujar este coche, sino solo que a ellos les beneficie de alguna manera. Así se quejan de que el pueblo no los quiere.

Tenemos entendido también que los dueños de los terrenos viajaron a entrevistarse con las altas autoridades en Lima y no fueron recibidos. Aparentemente, no se solicitó la entrevista formal, o simplemente, no les dio la gana de recibirlos. Lastimosamente la “comisión” pro compra de los terrenos, no cuenta con personería jurídica, por lo que carece de carácter oficial, y sin ella no podrá llegar a las altas autoridades y reclamar oficialmente. Por desgracia la burocracia hace su trabajo y la corrupción espera.

Se conoce extraoficialmente de un presupuesto, con 170 dólares el M2, y los dueños lo ofertan ahora a 350, esto entrampará la compra y por desgracia no hay más terrenos en este valle. En la demora está el peligro, y los S/ 25 millones recibidos podrían revertirse.

El Seguro Social de Salud (EsSalud) tiene como objetivo “la atención integral de las necesidades de la población asegurada”, sin embargo, esto parece contradecirlo. A pesar de conocer perfectamente bien las grandes carencias y limitaciones que hay en el hospital actual, parece que poco les importa y simplemente dilatarán el tiempo para que la compra no se realice. ¿Tan ineficiente puede ser una institución del Estado? Increíblemente, parece que sí, lo peor de todo es que esta ineptitud nunca deja de sorprendernos.