Editorial. Un miserable

Martin Vizcarra, expresidente del Perú, penosamente, engañó a millones de peruanos con su falso discurso empático. Era capaz de llorar en público con tal de persuadir sobre lo que realmente le preocupaba a los peruanos, sin embargo, con sus acciones hizo todo lo opuesto.

Este indeseable sujeto, admitió haberse vacunado dos veces y de manera oculta cuando era presidente de la República. Pero parece que no le bastó. Ayer, de una manera descarada, publicó en las redes sociales que había asistido a un centro de vacunación para inocularse nuevamente.

Indigna, de gran manera, ver que gracias a él, más del 90 % de la población sigue sin vacunarse. ¿Por qué decimos que él es el responsable? Pues en el 2020, cuando era presidente, destinó nada menos que 20 mil millones de soles como presupuesto de emergencia por la COVID-19. Un dato fácilmente verificable en consulta amigable.

¿Y qué se hizo con ese presupuesto? Pues supuestamente, se invirtió en construcción de hospitales, compra de vacunas y equipos para el área UCI, por mencionar algunos. Pero, en la realidad sucedió algo diferente.

Vergonzosamente, la gestión Vizcarra se gastó los 20 mil millones y no se construyó ni un sólo hospital, tampoco se compraron las vacunas a pesar de que nuestro país tenía ofertas en agosto de 2020 de los principales laboratorios del mundo como Pfizer y AstraZeneca, de manera malintencionada y calculadora se decidió no adquirirlas. Y por último, se compraron equipos sobrevalorados que después de un mes simplemente no servían.

El lagarto Vizcarra y su gente, por último hicieron un trato bajo la mesa con el laboratorio chino Sinopharm por 35 millones de vacunas, de las cuales no se han entregado ni un millón, pero si han pagado más de dos mil millones de soles.

En resumen, Vizcarra ha resultado un completo miserable, que le ha interesado un pepino el país y sólo se ha aprovechado de la muerte de miles de personas para crear zozobra, manipulación y mayor corrupción.