El paro de transportistas parece escalar y tanto el presidente Sagasti como el ministro de Transportes, no han podido llegar a un consenso con los transportistas.
Para variar, es el pueblo de a pie el que tiene que sufrir las consecuencias de las malas decisiones e incapacidades de los gobernantes.
La escasez de diálogo alturado en las reuniones, ha provocado que no se llegue a ningún acuerdo por parte de ambas partes. Desgraciadamente, por el lado de los transportistas priman ciertos intereses grupales y, quien sabe, hasta políticos.
En consecuencia, el paro continúa y la policía está haciendo su trabajo de desbloquear las vías. Los efectivos han tenido el gran trabajo de despejar los diferentes tramos de piedras, palos y quema de llantas y hasta de vehículos. La PNP ha informado que hará prevalecer el principio de autoridad, que es como debe de ser.
Por otro lado, parecería que al gobierno le falta más tino, interés y muñeca para manejar la situación. Si bien es cierto, que no fue elegido por voto popular, Sagasti sí aceptó la gran responsabilidad de liderar este gobierno de transición. Es por eso que resulta sumamente importante, demostrar que realmente le interesa solucionar el problema de los transportistas, ya que la gran mayoría de la población está empezando a sufrir la escasez y alza de los productos de primera necesidad.
Peor aún, miles de pacientes corren alto riesgo por falta de oxígeno en los hospitales, lo que hace que pudiera aumentar la cifra de fallecidos. Todo esta intransigencia está perjudicando al país y por supuesto al propio gobierno.
Esperemos que esto se solucione lo más pronto posible por el bien de todos. Es muy cierto que el combustible que se consume en el país es el más caro de latinoamérica, comprobado. Gobierno tras gobierno, se ha negociado nuestras materias primas favoreciendo siempre a los capitales bajo arreglos oscuros.
Lo mismo sucede con el balón doméstico de gas, puede llegar a costar hasta S/ 50.00, lo cual es un abuso total.
La población se hace menos tolerante a los abusos de las instituciones, mientras adultos mayores como jóvenes, tenemos que seguir esperando nuestros respectivos turnos de la esperada vacuna. A este paso, ¿Cuándo nos tocará?.




