Nuestro departamento posee ingentes recursos de flora y fauna con miles de hectáreas de bosques y con especies animales y vegetales endémicas, especialmente en las provincias de Puerto Inca, Leoncio Prado, Pachitea y Marañón. Estos bosques nativos están siendo despiadadamente depredados por traficantes de todo tipo, como de madera, terrenos, minería ilegal, etc. Como resultado de este atentado, se están perdiendo ingentes cantidades de bosques, amenazando nuestro cada vez más frágil clima y convirtiendo esas grandes zonas en desiertos estériles.
Tristemente hasta ahora la gran mayoría de la población parece no entender en absoluto la profunda interrelación que nos une con la naturaleza. Si tan solo analizáramos los radicales y drásticos cambios del clima en los últimos meses, nos daríamos cuenta que nuestras acciones contra la naturaleza nos empezaron a pasar factura hace un tiempo y todo indica que irá empeorando. Según los científicos, esta temporada de lluvias será muy severa, y nos preguntamos ¿Acaso las instituciones están tomando alguna medida como plan de prevención y de acción en caso de que alguna tragedia suceda?
Muchos estudiosos sostienen que este valle y sus alrededores estaban cubiertos por frondosos bosques cuando llegaron los conquistadores. Con la colonización se fueron exterminando al extremo que hoy nuestros cerros se han convertido en eriazos y sin árboles. En Rupa Rupa, con la siembra y cultivo de coca, cuya producción mayoritariamente se usó para el narcotráfico, se perdieron miles de hectáreas de milenarios bosques. Felizmente, los hábitos están cambiando y ahora esos terrenos se reactivan con productos alternativos, aunque no existen planes de reforestación como en otros países.
La tala indiscriminada ha hecho que especies de árboles, como el cedro, nogal, caoba, tornillo hayan desaparecido y extinguido por obra de los traficantes de madera que, sabiendo de su prohibición, consiguen burlar a las autoridades y utilizan el río Amazonas para llegar a la lejana Europa, donde estas especies cuestan mucho.
Y la plaga del siglo, la minería informal no solo está exterminando los bosques sino contaminando los ríos por los insumos que utilizan, matando la flora y fauna y con ello agravando el cambio climático, junto con el mal manejo de los desechos que los grandes países industrializados contaminan el planeta.
En nuestras narices, los bosques de Carpish están casi casi terminados, poco o nada se ha hecho para evitarlo, por el contrario hay instituciones del Estado que promueven actividades de siembra y plantación de flores, que son las principales causantes de la erosión de los suelos y de la depredación de la flora y fauna en Carpish.
Si no tomamos acciones unidas con toda la población más tarde no habrá espacio para lamentaciones y arrepentimientos.



