Editorial. Sentenciados no más

En nuestra pobre democracia, la misma que padecemos por cerca de 200 años donde, según la historia, nuestro país ha sido saqueado y traicionado en repetidas veces. Vergonzosamente, no es hasta recién que algunos presidentes han empezado a caer por los actos de corrupción. Pero es solo un hilo de la madeja. En nuestro país se pierden 15 mil millones de soles al año por actos de corrupción.

Equivocadamente, medimos a las gestiones públicas por sus capacidades de gastos, cuando en la gran mayoría de casos, los precios de las licitaciones han sido inflados. Lo peor de todo es que las obras más importantes terminan siendo postergadas, caso por ejemplo de los principales hospitales de Huánuco y Tingo María.

Asimismo, el actual congreso elegido, ha demostrado no ser nada mejor que el disuelto. Recordemos que el anterior se destacó por su canallada y poco criterio. Realmente, muchos creíamos que era una vaya muy difícil de superar, pero con esfuerzo este congreso lo ha logrado, ¿estarán orgullosos de ellos mismos?

Afortunadamente, por fin aprobaron la reforma constitucional que prohíbe a los sentenciados en primera instancia postular a cualquier cargo público. Lo penoso fue que se vieron obligados a hacerlo debido a que el plan de golpe de estado que tenían se desbarató. No les quedó otra que hacerlo.

Esta clase política es el resultado de nuestras decisiones al momento de votar. Estos hombres y mujeres conscientemente han tomado decisiones que no solo desestabilizan al país políticamente, sino también en desmedro de la ya endeble situación económica.

¿Hasta cuándo vamos a seguir castigándonos a nosotros mismos?