EDITORIAL. Se debe reestructurar todos los sectores

El nivel de eficiencia en el sector público es por lo general bastante deficiente. Esto tiene que ver con una realidad preocupante, la calidad de los funcionarios tiende a decrecer. Esto podría explicarse, obviamente, como una de las razones más importantes del actual nivel de educativo impartido en las universidades, el cual es bajo. Por otro lado, la elección de cargos de confianza por lo general, se hace muchas veces en base a favores políticos sin que los futuros funcionarios cumplan con los requisitos mínimos.

Como muestra, en el periodismo se tiene que buscar a muchos empleados del Estado para entrevistarlos por diferentes temas, es parte habitual del trabajo de la prensa. Sin embargo, la gran mayoría evita dar entrevistas. Tal vez uno puede argumentar que prefiere mantener un perfil bajo o simplemente no quieren hacerlo, lo cierto es que penosamente, en su mayoría optan por no declarar porque hay un desconocimiento de los temas, lo cual es muy preocupante.  

La consecuencia de tener este tipo de funcionarios es que su trabajo es no solo deficiente, sino muchas veces perjudicial para la gestión y por ende en desmedro de la ciudadanía.

Por eso consideramos importante la implementación de una reorganización o restructuración administrativa, con la finalidad de corregir los males y vicios administrativos, para brindar una verdadera calidad de servicio al usuario, con trámites rápidos, electrónicos y transparentes.

Necesitamos cambiar el chip del trabajador del Estado. Está demostrado que el no aplicar la meritocracia causa mucho daño a las instituciones y por ende, su baja productividad se ve reflejada en la sociedad de manera negativa.