Ayer, por fin, el Congreso de la República decidió elegir una lista para la Mesa Directiva, recayendo esta responsabilidad en el congresista morado Francisco Sagasti. Él, asumirá hoy por la tarde la presidencia de la República y se convertirá en el cuarto mandatario de este quinquenio.
En estos cuatro años, hemos vivido dos de las peores gestiones congresales de la historia del país, donde solo se han encargado de causar inestabilidad, mucha incertidumbre y caos político, provocando adicionalmente, como consecuencia, dos graves crisis económicas para el país.
Si analizamos un poco el inicio del quinquenio, pareciera que la primera pandemia se hubiera iniciado el 2016 con la intransigente mototaxi de la señora K que literalmente llevó al país al caos. En el 2020, un segundo congreso terminó siendo igual de malo que el primero vacado, primando sus objetivos de desestabilización política y económica, con el fin de tomar por asalto los otros poderes del Estado.
Nuevamente, consiguieron su objetivo, vacaron a Vizcarra e hicieron renunciar a PPK. Sin embargo, no contaron con el clamor popular, un clamor nunca antes visto y que fue liderado por jóvenes de todas las edades a nivel nacional.
Estos jóvenes salieron a las calles y se hicieron respetar. Hicieron temblar al poder usurpador y dejaron en claro que están dispuestos a salir a protestar las veces que sean necesarias con tal de defender la democracia del país.
Que se vayan todos a su casa pedían, por inmorales, por delincuentes, porque en el Congreso la mitad de congresistas tienen serias denuncias y procesos judiciales en su contra. Y justamente esa es una de las razones por las cuales pretendieron ser elegidos autoridades, para gozar de inmunidad y no ir a la cárcel, y, mientras tanto, aprovechando del poder que les brinda la investidura congresal, poder “influenciar” en sus procesos judiciales para que quede “ahí nomás”.
Interesantemente, las primeras palabras de Sagasti como presidente del Congreso fue que el Congreso debe de recuperar la confianza del pueblo y los jóvenes, especialmente.
Nuestro país espera ahora, que esta transición se realice con transparencia y trabajo articulado por el bien del país. Basta ya de dejarse manipular por las bancadas corruptas.




