Editorial. Prioridad el agro

El director regional de Agricultura anunció que el presupuesto para el sector agricultura será duplicado para el próximo año. Definitivamente, es una buena noticia para la gente del campo porque siempre estuvo postergada, olvidada y marginada por las diferentes gestiones regionales y centrales.

Definitivamente, que los agricultores tienen mucho que reclamar, es entendible. El Estado tiene una gran deuda con ellos. Pero esta deuda tiene que estar primero reflejada en ofrecerles la mejor inversión posible, asesoría y capacitación, infraestructura adecuada y accesible y por supuesto, adecuados canales de comunicación.

La pandemia ha afectado a una gran mayoría de sectores económicos de la región y el país, de eso no hay duda. Y, obviamente, los agricultores fueron uno de ellos.

Ayer, cientos de ellos hicieron una marcha por la ciudad de Huánuco, exigiendo que el Gobierno Regional les compre sus cosechas.

La situación es sumamente complicada y es una crisis heredada del gobierno de PPK y Alva, quienes accedieron en el primer momento a pagarles por sus productos a los agricultores tres años atrás. Como resultado, han dejado un precedente muy complicado para cualquier autoridad. La pregunta es, ¿deben las autoridades subvencionar de esta forma el agro? De ser así, tal vez tendrían que hacerlo también con los choferes de bajaj, por decir un ejemplo. U otros miles de miles de negocios que ha destruido la pandemia. ¿Hasta cuando se va regalar el pescado en vez de enseñar a pescar?

Por otro lado, por quinquenios se les ha estado engañando a los agricultores con supuestos trabajos que los señores ingenieros agrónomos de la Dirección de Agricultura hacían desde la comodidad de sus escritorios. Las consecuencias de estas malas políticas de trabajo las podemos evidenciar hoy, cosechas abandonadas en los campos de cultivo debido a que su precio de venta no alcanza ni para cubrir los costos del sembrado, por decir lo menos.

El gobernador Alvarado tiene el gran reto de brindarle luces a este álgido problema. No sería nada conveniente para la economía que, sumada a la pandemia, tengamos una huelga indefinida de agricultores.