La lluvia del lunes por la noche trajo lamentables consecuencias. En el centro poblado de Yanag se activó un huaico que género graves daños a decenas de familias. Nuestra cultura popular sigue mostrándonos una inacabable negligencia para arriesgar nuestras vidas y las de nuestras familias. Decimos esto porque son miles las familias que viven en zonas de alto riesgo.
Esto ya lo hemos informado docenas de veces. Son miles las personas que deciden adquirir un terreno sin importar la ubicación, con tal de lograr el sueño de la casa propia. Esto no tendría nada de malo, de no ser que un gran porcentaje de lotes son adquiridos en zonas consideradas de alto riesgo.
Las autoridades son cómplices silenciosas de esto, ya que muchas veces otorgan constancias de posesión y hasta titulación en esas zonas donde por ley está prohibido habitar. Este tipo de casos, tristemente, son muy comunes. Mafias de traficantes de terrenos han encontrado ahí una gran oportunidad de enriquecerse embaucando a la gente necesitada, vendiendo lotes a precios supuestamente de ocasión, en las laderas de los cerros o en las mismas quebradas y lechos de los huaicos.
Hay que tener en cuenta que la temporada de lluvias recién comienza y nos va acompañar hasta marzo, y hasta ahora no se ha sabido que se haya tomado alguna previsión. Este tipo de eventos desastrosos nos demuestra la pobre cultura de prevención que tenemos como sociedad.
La gran mayoría de autoridades no le presta atención al área de Defensa Civil de sus respectivos municipios. Vemos que los encargados de estas áreas son profesionales en todas las carreras menos especialistas en planificación, prevención y manejo de desastres. Por otro lado, está demostrado que un gran porcentaje de ciudadanos casi nunca participa de los simulacros de emergencia. El desinterés por parte de la población en este tipo de eventos es alarmante.
Es importante que las autoridades entrantes vayan tomando las precauciones debidas. La rapidez con que reaccionen a los eventos de emergencia que puedan suceder, va a evitar que muchas familias sean afectadas. Asimismo, se debe realizar un plan de prevención de desastres de suma urgencia. Esto sería ideal hacerlo entre las gestiones salientes y entrantes.



