Editorial. Policías a la cárcel

Parafraseando al recordado cómico mexicano Roberto Gómez Bolaños, quien en una de sus series más reconocidas, El Chapulín Colorado, ante la adversidad de la vida siempre señalaba “Y ahora quién podrá defendernos…”, la Policía Nacional del Perú es la institución cuyos efectivos arriesgan su vida para darnos tranquilidad y seguridad. Muchas veces incluso sacrifican sus vidas por cumplir con su deber de luchar contra el crimen y defender a los ciudadanos. Obviamente que siempre tendremos buenos y malos efectivos. Esta vez sólo nos enfocaremos en los buenos, en los que realmente han logrado conseguir un cambio positivo sociedad.

Este es el caso efectivo policial que se enfrentó a unos delincuentes en Piura, y terminó por matar a uno de ellos. Todo en cumplimiento de su deber. Esto ha sido corroborado por diferentes testigos que aseguran que el policía en defensa propia disparó al maleante.

No es que estemos de acuerdo con la violencia, sin embargo, cuando un delincuente amenaza y dispara a matar a alguien, las autoridades deben de defenderse y usar su arma de reglamento.

Penosamente, en esta intervención policial, para el fiscal a cargo del caso, se cometió abuso policial. El fiscal, lejos de cumplir con su rol de defensor de la sociedad y luchar contra el delito, increíblemente tomó una posición opuesta y defendió al delincuente.

Es inaudito que los delincuentes cuenten con el apoyo de la ley para delinquir, mientras que los buenos ciudadanos y los defensores de la ley tengan que ir presos por no dejarse asesinar por estos sujetos de mal vivir.

Algo similar está sucediendo con un albañil, que se defendió de unos delincuentes que querían robarle, y mató a uno de ellos en defensa propia. Ahora, después de un proceso judicial tormentoso de cinco años, ha sido sentenciado a cinco años de cárcel, sólo por defender su vida.

¿Qué mensaje se le está dando a la población? ¿Que el delincuente es protegido por el Poder Judicial?

Estamos todos desprotegidos porque ante esta situación el elemento que defiende a la sociedad por cumplir con su trabajo, termina en la cárcel.

Lo único que esto genera es que la gente piense tomar la justicia por sus propias manos debido a que los delincuentes no son castigados por las instituciones administradoras de justicia.