Tras varias horas de interpelación con acusaciones apabullantes de los enardecidos congresistas, se dio la vacancia presidencial con 105 votos a favor. La mayoría parlamentaria se sintió ofendida por la alocución de Martín Vizcarra en el congreso, al decir que como él, 68 congresistas se encontraban en procesos de investigación por diversos hechos, y lo más justo era esperar que las investigaciones se desarrollen.
Lo que ha demostrado este congreso es nada más que pobreza en sus argumentos, carencia de oradores y solo una lamentable capacidad para insultar.
Durante la votación, un gran número de congresistas se llenaron la boca de frases de desprecio contra la corrupción y que por su gran amor a la patria, votaban a favor de la vacancia. Penosamente, sabemos que la gran mayoría de ellos está muy lejos de tener alguna solidez moral y por el contrario, están menos calificados y capacitados que el mismo Vizcarra.
Esta destitución nos vuelve a revelar el bajo nivel de preparación política y moral que existe en los políticos de nuestro país. No solo el congreso sino también, el mismo Vizcarra es el noveno presidente que es investigado y tal vez procesado. Evidentemente, antes de que salga del país, deberá de rendir cuentas.
En este caso, la cura podría ser mucho peor que la enfermedad. Merino, el presidente del congreso, no tiene ni estudios universitarios concluidos, o sea, el futuro de nuestro país está en manos de un personaje que no tiene la más mínima idea de cómo reactivar nuestra crítica economía, y que solo ha servido de títere para desestabilizar al Ejecutivo.
Es muy triste y preocupante ver lo frágil de nuestra democracia. Solo esperemos que este congreso respete los cronogramas para las nuevas elecciones y que no pretendan cometer abusos de posponerlas para atornillarse en el poder.
Pobre nuestro Perú, pero lamentablemente el pueblo eligió y ahora solo queda aguantar las consecuencias de las malas e ignorantes decisiones.




