Editorial. Obras que no se acaban

Esta es una tonada de un disco rayado que ya no es muy conocido. Las empresas inician la ejecución de obras y salen a la luz las grandes deficiencias de los expedientes técnicos, que se supone fueron preparados, revisados y evaluados por profesionales especialistas. Para cuando los escándalos son conocidos por la población, gran parte del dinero del presupuesto ya ha sido desembolsado.
Podríamos llamarlo cosa de maleficio, pero sería absurdo. Este es tristemente un problema de ética profesional y valores de personas. En una sociedad donde estamos acostumbrados a solucionar nuestros problemas y necesidades de manera informal, no es de sorprender que la corrupción sea la práctica más acudida y recurrida para lograr ciertos objetivos.
En 2012 se inició el sistema de agua potable y alcantarillado de 7 localidades de Pucayacu, en la provincia de Leoncio Prado, con un presupuesto de prácticamente S/7 millones. Sin embargo, la obra se paralizó por los problemas que tenía, una de las razones, un expediente técnico deficiente. El Consorcio Ccodeingesa, a cargo de la ejecución, llegó a conciliación con el Gorehco, para posteriormente reiniciar la obra pero primero tenía que recibir un segundo adicional.
El tema de los adicionales, puede muchas veces prestarse a suspicacias. Se conoce que muchas empresas aceptan hacerse cargo de obras, cuyos expedientes técnicos han sido aprobados con garrafales errores, para que durante la ejecución de la obra exigir más dinero a la institución responsable. Obviamente, ahí viene gran parte del negociado.
Como sabemos, esta fue una de las obras con problemas que dejó el Sr. Luis Picón durante su gestión. Esa gestión regional fue afortunada de recibir más presupuesto que cualquier otra gestión anterior y posterior. Sin embargo, no se supo aprovechar para generar desarrollo al departamento. Fueron muchas las obras con problemas que dejó el hoy candidato al Gobierno Regional.
Gracias a esa desidia, ignorancia y corrupción que existió, las miles de familias que radican en ese lugar viven sin las condiciones básicas que todo ciudadano merece tener y siguen sin un sistema de agua potable y alcantarillado. No puede ser posible que en pleno siglo XXI decenas de pueblos en nuestro departamento sigan viviendo en esas condiciones.