EDITORIAL. Nuevamente la coca

Son bastante preocupantes las declaraciones del alcalde de la provincia de Leoncio Prado, Miguel Meza Malpartida, quien alerta que los campesinos de esa provincia están volviendo al cultivo de la coca. Penosamente, no se maneja una estadística seria del tema, la cual es necesaria si se desea convocar a las autoridades regionales y nacionales, si lo que se desea es darle solución a esta álgida situación.

De ser cierto esto, una de las consecuencias más peligrosas y dañinas para la sociedad y el Estado, es el incremento del narcotráfico y por ende, de la delincuencia. La juventud y la niñez comienzan a corromperse por conseguir dinero fácil y rápido, y terminan entrando a un mundo de violencia y adicciones, donde muchos pierden la vida.

Los programas como Devida y la Comisión Multisectorial para el Desarrollo  del Huallaga CODE–Huallaga, han conseguido resultados deficientes. No están cumpliendo con sus objetivos, primero, en lograr que los cultivos alternativos sean sustentables para los agricultores para no retornar a la coca, y segundo, en la reducción de la demanda del consumo de droga.  

Lo peor de todo es el ausentismo del Estado. Mientras que los agricultores hagan marchas y protestas, el Ejecutivo mostrará señales de interés y se comprometerá a cumplir con las exigencias planteadas, sin embargo, casi todo cae en saco roto. Hasta cuándo esto.

La propuesta del alcalde Meza, sobre un Plan Estratégico para el Desarrollo del Valle del Huallaga, es interesante. Para que sea un éxito, la sinergia entre autoridades y el Gobierno Regional deberá cumplir un papel preponderante, para obtener los recursos económicos que demande este proyecto. Se necesita trabajar conjuntamente y evitar protagonismos políticos para asegurar la viabilidad del proyecto.

Los cultivos alternativos tienen que seguir, muchos de ellos si han tenido buenos resultados como ejemplo en el valle del Monzón, donde los campesinos cambiaron su costumbre de cultivar coca por cultivar café y cacao.