EDITORIAL. Nuestra peruanidad

Los tiempos cambian dice el antiguo refrán. Las últimas décadas nos ha demostrado que las costumbres y valores de las nuevas generaciones han mutado. No solo podemos apreciar un cambio considerable en el comportamiento y valores de las personas, sino también en su identidad. Ya sea esto para bien o para mal, esa es la tendencia.

Si ponemos como ejemplo, en estas fiestas de la Patria penosamente, cada año sale más a relucir nuestra falta de identidad, pues es mucho más común nuestra falta de interés de presentar respeto a nuestros símbolos patrios y al significado de ellos.

Como muestra, cada vez menos personas colocan nuestra gloriosa Bandera nacional en sus respectivas fachadas. Algo similar sucede con algunas instituciones educativas, que recién faltando dos días se colocaron la escarapela, o peor aún, con ciertas autoridades, que tampoco demostraron civismo en estas fechas.

Asimismo, muchas veces ciudadanos que a la hora de entonar el Himno Nacional, no lo hacen, tal vez por desconocimiento o por vergüenza, no interesa, lo cierto es que demostramos poca identidad como peruanos y falta de seguridad absoluta.

Esto nos trae, el “magno” Congreso de República. Donde lo dicho arriba es muy evidente. Y es uno de los lugares donde más se demuestra falta de respeto a la investidura del presidente. Algunos de los congresistas no escatiman agravios y difamaciones. Con ejemplos como esos, también qué se puede esperar.

Debido al bajo nivel moral de este Congreso, es que fue muy bien tomada la propuesta de adelantar las elecciones generales, para cortarle la mamadera a la llamada “clase política”. Este congreso que solo se dedicó por revancha de oponerse al desarrollo y a toda propuesta que busca el progreso.

Felizmente el fútbol nos hace sentir peruanos, nos despierta el amor a los colores blanco y rojo, y con la esperanza de no volverlos a ver en el nuevo Parlamento, debemos seguir el ejemplo de la selección de fútbol que canta a todo pulmón, antes de cada partido en que nos representan.