El mundo está que arde. El gigantesco incendio que azota a la Amazonía en los países de Brasil, Bolivia, Paraguay y que también amenaza al Perú, es definitivamente considerado como un atentado al mundo. Son 12 días que los hermanos del Brasil no pueden controlar el devastador incendio. Los países más poderosos que forman el G7 han acordado aportar US$ 20 millones para que el presidente brasileño pueda adquirir mejor logística para sofocar este peligroso incendio. Sin embargo, el extremista Jair Bolsonaro rechazó el apoyo.
Según se informó, es muy probable que este crimen ambiental haya sido provocado. Las pérdidas son realmente devastadoras para todo el planeta. Tal vez algunos consideren que no les afecta, lo cierto es que afecta a todos y cada uno de nosotros. La Amazonía es el único pulmón del planeta y producía, hasta antes del incendio, un 20 % del oxígeno que respiramos en el planeta. No solo siguen ardiendo inmensas extensiones de bosques provocando la pérdida de la biodiversidad y el desplazamiento de poblaciones, sino que también, esto solo acelerará el calentamiento global.
Por otro lado, en nuestro país, especialmente en el mes de agosto, se queman cientos de hectáreas de bosques de la selva alta y baja para convertirlas en tierras de cultivo. Es muy evidente debido a la gran humareda que se forma y desplaza desde el valle del Huallaga y de todos los valles del país. Increíblemente, el ambiente se vuelve tóxico y gris por el olor a ceniza quemada, que generan problemas bronquiales y respiratorios, especialmente en los niños.
Esta mala costumbre de quemar los cerros es prohibido y sancionado drásticamente, para preservar y cuidar el medio ambiente; sin embargo ninguna de las autoridades encargadas de prevenir y sancionar estos hechos, hacen nada. Este tipo de acciones suceden año tras año. ¿Cuándo se hará algo para prevenir mayores desastres contra el ecosistema?
Entendemos que es una práctica ancestral del campesino, y que penosamente, se ha convertido en un gran problema ambiental. Por ende, hay que entender también, que este tipo de prácticas solo hace daño a nuestro medio ambiente.



