Editorial. Merecemos más

Huánuco se merece un aeropuerto más amplio y cómodo, donde puedan ingresar aviones de mayor capacidad para pasajeros. La Muy Noble y Muy Leal Ciudad de León de Huánuco de los Caballeros cumplirá en agosto 480 años de fundada. Es una de las primeras ciudades del país, tenemos un bagaje cultural sumamente rico y sólido y por supuesto, somos seriamente afortunados de tener docenas de lugares turísticos. Por último, así no tuviéramos tan rica cultura y tradición, como ciudadanos nos merecemos ser tratados con respeto y consideración.

No puede ser posible que se siga postergando la construcción de un aeropuerto decente y pretendan que nos contentemos con esa irrisoria infraestructura de maqueta de aeropuerto. No podemos entender cómo las autoridades pasadas hayan podido dentro de su ridiculez mental haber aceptado esa “remodelación”. Su sala de recepción y embarque de pasajeros es de aproximadamente 100 metros cuadrados. Con las justas caben 50 personas, lo que implica que los familiares y amigos tienen que quedarse fuera porque simplemente el ambiente se pondría bastante estrecho e incómodo.

El futuro de Huánuco está y siempre estuvo en el turismo, tristemente nunca se le dio la importancia debida. Siendo este otro tema a tocar, cómo podremos promocionar exitosamente esta tierra si ni siquiera se les brinda las comodidades ni seguridad a los viajantes. Si LC Peru tenía aviones viejos, Atsa parece haber alquilado aviones de la época de la Segunda Guerra Mundial.

Como lo dijo el escritor Andrés Jara Maylle, “es hora de que los tres legisladores justifiquen su existencia legislativa” por esta tierra.

El actual gobernador regional tiene mañana una reunión cumbre con el ministro de Transportes y Comunicaciones y esperemos llegue a un buen acuerdo. Asistirán también los funcionarios de la Dirección General de Aeronáutica y la oportunidad será propicia para expresar nuestro malestar e indignación.

Nos merecemos más respeto. Huánuco se merece respeto. Es penoso ver que las exautoridades no levantaron su voz de protesta en defensa de los derechos de los ciudadanos de este departamento, cuando lo pudieron hacer. A la gestión de don Rubén Alba parece que poco o nada le interesó.