EDITORIAL. Más defensas ribereñas

En el siglo pasado se construyeron en los ríos Higueras y Huallaga indestructibles defensas ribereñas, enrocados envueltos con gruesas mallas de alambre para proteger la ciudad de Huánuco de posibles desbordes. Estos enrocados persisten hasta hoy en algunos sectores, especialmente en el histórico puente Calicanto. Posteriormente, ha habido mucho descuido de parte de los alcaldes respecto a mantener una defensa ribereña en el Huallaga como también en el Higueras. Evidentemente, siendo Huánuco tan vulnerable al cambio climático, es de suma urgencia la construcción de enrocados que brinden la protección de un posible desborde de los ríos.  

Actualmente, el Gobierno Regional de Huánuco, se apresta a construir defensas ribereñas en Tingo María, para evitar un desborde del río Huallaga cuyas crecidas en las épocas de lluvias fácilmente inundan la ciudad, generando considerables daños materiales. Este proyecto debería de ser replicado también en la quebrada de Llicua, por mencionar uno de los tantos casos donde son necesarias.

La necesidad de prevención de desastres naturales es sumamente alta, teniendo esto en cuenta, se debería de considerar seriamente la construcción de más defensas ribereñas, recalcamos en las zonas más vulnerables, desde el puente Huallaga, todo el malecón Alomía Robles hasta el puente Joaquín Garay; toda la zona de Huayopampa; asimismo, las dos márgenes de La Esperanza y el aeropuerto; y la zona del Valle, por mencionar algunas.

Por otro lado, estas defensas ribereñas, no solo brindarían protección a sus habitantes, sino también demostrarían que se está construyendo una cultura de prevención y además, sería mucho más atractivo para la vista una ciudad con riberas enrocadas, con más árboles y áreas verdes.