No hay un mandatario que se salve de los escándalos de corrupción. Nuevamente, se vive una crisis política en nuestro país. A razón de que el actual presidente de la República, Martín Vizcarra, es señalado de haber recibido millonarias coimas de las empresas Obrainsa, Ingenieros Civiles y Contratistas Generales S.A. (ICCGSA), e Incot, todas ellas involucradas en el Club de la Construcción.
Según tres testigos protegidos, cuando Vizcarra era gobernador regional de Moquegua, habría recibido un millón de soles para concesión de la construcción del sistema de irrigación Las Lomas en esa región. El mandatario, posteriormente, también habría solicitado y recibido 1.3 millones de soles para la construcción del Hospital Regional de Moquegua.
Los fiscales del grupo Lava Jato están iniciando las investigaciones y, según informaron, antes de julio del próximo año deberán tener la acusación lista.
En esa época, todos los gobernadores regionales del Perú, han estado involucrados en denuncias de corrupción. Por ejemplo, el gobernador del Cusco, de Ayacucho, Huánuco, entre otros.
Todos ellos manejaron millonarios presupuestos. Durante el gobierno del señor Luis Picón se llevó a cabo la licitación de los hospitales de Tingo María y de Huánuco, obras que dicho sea de paso, no se culminan hasta ahora. Y curiosamente, Obrainsa estuvo involucrada en la gran mayoría de obras de nivel nacional.
Curiosamente, muchos de los casos de denuncias considerados emblemáticos contra Picón han quedado archivados. Sería interesante conocer las razones formales. Una de las pocas denuncias que se mantienen vigentes es sobre las irregularidades en la construcción del hospital de Tingo María. Sin embargo, imaginamos que teniendo un sistema de justicia muy benévolo, no se llegará a nada como de costumbre.
Hablando de gobernadores, la gestión de Rubén Alva no fue diferente, también incrementó el presupuesto de los hospitales para no terminarlos. En resumen, pareciera que uno de los grandes negocios está en dejar las construcciones incompletas para cada año aumentar presupuesto a la obra y al bolsillo, y continuar el flujo de caja. Así de lamentable parecen manejarse las cosas en nuestro país.




