Editorial. Los servicios de salud están de cabeza

En las últimas cuatro semanas, los hospitales de Huánuco han empezado a recibir pacientes con COVID. Esto podría significar la llegada de la denominada segunda ola, realmente no sabemos, lo preocupante de ello es que hace poco se ha descubierto que nuestra región no está preparada para tal situación.

Esto se sustenta en el informe realizado por la Superintendencia Nacional de Salud (Susalud) que detectó alarmantes deficiencias en la planta de oxígeno instalada en el Hospital de Contingencia Hermilio Valdizán, la cual produce oxígeno por debajo del nivel establecido para el consumo clínico.

Ante esta seria deficiencia, el director del hospital, Víctor Espíritu Ponciano, atinó a decir que la deficiencia se debe a los continuos cortes de energía eléctrica.

Curiosamente, solo hace unos días, el director de la Diresa, Nonajulca, expresó que la región sí está lista para afrontar tal odisea de la pandemia y que las plantas de oxígeno están trabajando al máximo de su capacidad. Sin embargo, el informe de SuSalud revela todo lo contrario, lo cual parece demostrar que muchas de las afirmaciones que están propalando los funcionarios son motivadas por un interés político y lamentablemente menos técnico, que es lo que realmente se necesita.

Asimismo, se ha revelado una seria incongruencia con respecto a la existencia de balones de oxígeno que tendría el nosocomio. Susalud encontró menos de la mitad de los balones que dicen tener el hospital.

Peor aún, se ha encontrado desabastecimiento de medicamentos y serias deficiencias en el laboratorio, el cual no cumple con los protocolos de higiene requeridos.

La experiencia con la primera ola ha sido terrible para cientos de familias que han perdido a familiares. Eran evidentes las limitaciones que tenía el sector salud y sin embargo, no se tomaron las medidas preventivas ni correctivas.

Ocho meses después, los hospitales empiezan nuevamente a saturarse, y vergonzosamente, no se tiene hasta ahora la logística necesaria para afrontar una probable segunda ola. No se puede estar jugando con la vida de las personas.

Don Juan Alvarado tiene la gran responsabilidad de ordenar la casa. Su gerente de asuntos sociales debería monitorear de manera permanente los servicios de salud en la región.