El Perú está viviendo una de sus peores épocas después de la guerra con Chile, la cual dejó a nuestro país en quiebra y lleno de muertos y heridos. Hoy pasa algo similar, muchos negocios han quebrado, cientos de miles de personas enfermas, muchos en hospitales y otros ya fallecidos.
Si bien es cierto que esta pandemia ha afectado y sigue afectando psicológicamente a millones de personas, debido al confinamiento, la soledad, el cambio abrupto de prácticas sociales, etc., es necesario evaluar y razonar estos comportamientos.
Para empezar debemos esforzarnos para ofrecer nuestra mejor versión de seres humanos cada día, tanto a nosotros mismos como a nuestras familias. Definitivamente, solo nos complicamos nosotros mismos la vida si nos mostramos negativos, coléricos y pesimistas. El intentar ser agradecido por la vida cada día nos ayuda mucho a ver cuán afortunados somos.
Por otro lado, entendemos que la sociedad en general está cansada de malas noticias. Todos lo estamos, de hecho. Sin embargo, los llamados padres de la patria, parecen vivir en otra dimensión, ya que lo único que hacen es intentar, según ellos, beneficiar al país y solo están provocando mayor inestabilidad política y económica.
En la interpelación a la ministra de Economía, en su pliego interpelatorio y valiéndose de su inmunidad, los congresistas han insultado de toda forma a la ministra y con afirmaciones falsas.
Increíblemente, estos congresistas lejos de discutir leyes de relevancia e impacto positivo para el país, pierden y hacen perder valioso tiempo al ejecutivo al extremo para responder preguntas improvisadas ni sustento alguno.
Definitivamente, hay errores por parte del Ejecutivo y muy serios; sin embargo, algunas de las decisiones tomadas por este ministerio han sido esenciales para evitar mayor colapso económico.
¿Qué podría hacer el Congreso? Pues, en primer lugar conseguir mejores asesores a quienes escuchar y buscar un consenso a favor del país y no a favor de sus bolsillos e intereses.




