Hoy viernes culminan todas las campañas electorales de los candidatos a la Presidencia y al Congreso de la República. El domingo, la población de seguro asistirá a cumplir con su deber cívico. Si bien es cierto que hay cerca de 4 millones de peruanos que todavía no han decidido su voto, esperamos que al momento de tomar una decisión en las urnas, la hagan pensando en el futuro de sus familias.
Definitivamente, no es una decisión fácil, la gran mayoría estamos cansados del continuismo, de la corrupción y de las promesas vacías de campaña. Es algo a lo que siempre tendremos que enfrentarnos.
Y eso demuestra la gran importancia que tienen los procesos electorales para que los ciudadanos nos involucremos en política; tal vez no activamente como candidatos, pero sí como vecinos que buscamos el desarrollo de nuestro pueblo. Un ciudadano informado evitará que sea engañado por los políticos.
Desde hace 30 años, nuestro país sufre desilusión tras desilusión política. Esta vez el panorama no ha mejorado, al contrario ha empeorado. Nunca antes ha habido tan amplio nivel de indecisión reflejado en los votantes. Y eso podría ser muy peligroso para el país. El voto inconsciente, de última hora, que no mide las consecuencias de lo que podrían sufrir el país y sus ciudadanos durante el siguiente quinquenio.
Durante esta pandemia hemos podido ser testigos de las consecuencias de un gobierno corrupto y cínico. Miles de personas han fallecido y miles más morirán. Los gobiernos han dejado a la población en la miseria. Ahora más que nunca se necesita de decisiones serias y analizadas por expertos, no de improvisaciones.
La vacuna tiene que llegar con urgencia a todos los sectores. Y para ello, queramos o no, el sector privado podría ser un aliado valioso para lograr este objetivo de manera más rápida y eficiente.
El pueblo necesita estar vacunado para que pueda trabajar, de lo contrario se sigue paralizando la economía.




