Los monstruos del disuelto Congreso de la República, Rosa Bartra, Mauricio Mulder y Karina Beteta, trataron de engañar a la población afirmando que la Comisión de Venecia anularía la medida tomada por el Ejecutivo; realizaron toda una campaña en el país y en extranjero solo para confundir, con la esperanza que de esta manera ganarían la batalla con el Ejecutivo y las cosas volverían a lo de antes.
Luego de la publicación de la resolución-informe de la Comisión de Venecia, en la que indica que el Perú y nuestra Constitución son autónomos, y no establece ningún límite a las cuestiones de confianza, recomendando que el Tribunal Constitucional tome la decisión, sus argumentos fueron desbaratados. Por ello el apuro que tenía la mafia congresal de nombrar a Gonzalo Ortiz de Zevallos Olaechea como integrante del Tribunal para inclinar la balanza para sus intereses, primero sacar de la cárcel a la señora Keiko y luego declarar la vacancia del presidente Martín Vizcarra.
Por otro lado, la gente mal pensada tenía la idea que la Comisión de Venecia lo conformaban las excongresistas Bartra y Beteta, que viajaron a Italia y llegaron a la histórica Venecia, para tratar de influenciar, como es su costumbre de cómo manejaban el Poder Legislativo, pero fracasaron porque no les hicieron caso y a las finales para ellas solo fue un viaje de placer.
Toda esta maraña de tinterilladas, maquinadas por los ideólogos apristas fue urdida con el afán de aniquilar a Martín Vizcarra.
Ahora debemos esperar que mañana miércoles el Tribunal Constitucional en su pronunciamiento, no disponga la liberación de Keiko Fujimori, sino, para tranquilizar al país envuelto en enfrentamientos por apetitos personales, diga que es legítima la disolución del Congreso y que la Constitución Política lo ampara.



