Editorial. Hay que sacarlos de Huánuco

La finalidad de una comisión organizadora universitaria es aprobar el estatuto, elaborar los documentos y reglamentos de gestión académica y administrativa de una universidad, formular los instrumentos de planeamiento, y la conducción y dirección hasta la constitución de los órganos de gobierno. Penosamente, esto no ha tenido ningún avance en los más de siete meses de gestión que tiene a su cargo la comisión organizadora de la Universidad Nacional Daniel Alomía Robles (Undar).

Lejos de traer orden y cumplir su trabajo, parece que los integrantes de la comisión han pretendido hacer un minicongreso al estilo Fuerza Popular, en las infraestructuras de la universidad. No solo el malestar general de los alumnos, sino también de toda la plana docente y administrativa, han causado estos tres personajes.

De acuerdo a las denuncias realizadas por el reconocido profesor y director de la Orquesta Sinfónica Juvenil Infantil de Huánuco, Arturo Caldas y Caballero, el presidente de la comisión, Daniel Morgade Fernández y sus integrantes, han secuestrado a la universidad. Por un lado hay visibles irregularidades, como la de realizar dos labores a la vez y en ciudades diferentes, aun cuando su responsabilidad como presidente de la comisión organizadora le exige dedicación exclusiva. 

Por su parte, el decano del Colegio de Abogados, Hernán Cajusol, también ha hecho pública su desazón contra esta comisión. ¿Acaso no hay gente en Huánuco con capacidad de organizar esta universidad honradamente? 

En casos así, da envidia la reacción del pueblo chileno para salir a las calles protestar, ojo,  reclamar sin violencia, que esta comisión debe irse de Huánuco y no se puede seguir permitiendo estos usos y abusos

¿Qué está pasando con la Sunedu? La ministra de Educación estuvo en el lugar y dijo que iba a evaluar la situación, sin embargo, hasta ahora no pasa nada, solo siguen los abusos de la comisión.

La identidad huanuqueña está sustentada en gran parte en nuestra música. Y fueron los músicos los que formaron en principio la llamada Escuela de Música, que posteriormente se convirtió en instituto y ahora universidad. Es por eso que como huanuqueños debería de indignarnos que se pretenda burlar de tan importante institución.

Lo que menos necesitamos en Huánuco es gente foránea que pretenda manipular y distorsionar nuestras instituciones para satisfacer sus caprichos.