Como lo hemos hablado innumerables veces, uno de los problemas más sensibles del departamento de Huánuco son sus vías de comunicación. Un 93 % de sus carreteras y caminos faltan asfaltar y/o pavimentar. Ese hecho ha sido contundente para explicarnos el por qué seguimos viviendo en este subdesarrollo.
Obviamente, que gran responsabilidad tienen nuestros exgobernantes, que por lo general destacaron por su poca capacidad de gestión y gran corrupción, salvo contadas excepciones.
En el caso del gobernador actual, su gestión ha presentado tres proyectos importantes que de realizarse, generarían un gran impacto en la ciudad y departamento. Por un lado, esta gestión se destaca por proponer grandes obras en la ciudad, que se necesitan con urgencia. Por otro lado, falta mucho para que estas se concreten; como por ejemplo, la vía de cuatro carriles. Este proyecto, abarca desde el puente Huancachupa hasta La Esperanza, y continuaría hasta Rancho en una segunda etapa. Definitivamente es una obra ambiciosa y necesitada, y que sería ideal concretarla, pero, los ciudadanos ya están cansados de palabras, son hechos lo que se necesitan, ahí yace el talón de Aquiles de las gestiones regionales.
Si el gobernador Juan Alvarado realmente logra hacer gestión, es decir, concretar su visión de equipo y obtener resultados, lograría mucho más que cualquier otra gestión regional. Esperemos que esa cercanía que tiene con el presidente Martín Vizcarra sea aprovechada para el beneficio del departamento.
Por otro lado, penosamente se están dando constantes desacuerdos entre el gobernador y el vicegobernador, lo que la población percibe como una rivalidad. Y aunque dichas autoridades han negado algún conflicto, esta actitud no le hace nada bien a la gestión, ni a la población. Por el bien de Huánuco, depongan sus actitudes negativas y olvídense de sus intereses personales para servir bien a Huánuco. Si lo hacen sus nombres quedarán en la historia de Huánuco, como gestores de nuestro desarrollo.



