El Monseñor Castillo, en su homilía del día domingo, señaló que los peruanos tenemos la herencia de la corrupción. Es desagradable decirlo pero es muy cierto. Basta ver tanto escándalo que involucra a congresistas, ministros, gobernadores, alcaldes y, por supuesto, también al presidente de la República, por mencionar algunos.
Somos oportunistas y egoístas. Las demostraciones abundan como las que salieron a la luz con algunos integrantes del congreso destituido, que impetuosamente buscaban reuniones privadas con los ministros para comprometer obras para sus regiones. Muchos llegamos a pensar que se trataba de interés propio para sus pueblos; sin embargo, después resultaban pidiendo su, “¿cómo es la nuez?”.
Este tipo de arreglos sobre la mesa no son nada novedosos, por el contrario, siempre han existido y es muy probable que se sigan haciendo.
Asimismo, tenemos expresidentes procesados y algunos estuvieron presos, candidatos como la señora K seriamente involucrados en hechos corruptos; por otro lado, casi no hay institución pública donde no se hayan dado las compras direccionadas y sobrevaluadas como las que se dieron en la II Dirección Territorial Policial de Lambayeque, donde compraron mascarillas quirúrgicas y alcohol a proveedores por un monto de S/ 1.2 millones.
En nuestra edición de ayer denunciamos que gran cantidad de colectivos y microbuses están transportando personas desde rutas interprovinciales de manera informal e irregular. Estos vehículos definitivamente no realizan ninguna verificación previa de descarte de COVID-19 a sus pasajeros, simplemente no les interesa diseminar el virus, solo generar un ingreso económico.
Tanto en ciudad como en los distritos, simple y llanamente gran porcentaje de la población entra y sale a sus zonas sin ningún tipo de protocolo, y a veces con escasa protección, poniendo en riesgo a sus familiares y allegados.
Todos estos problemas tienen que ver con nuestra conducta y cultura como personas. Mientras más rápido empecemos a tratarnos con respeto y consideración, más rápido desarrollaremos como sociedad.




