Si comparamos al cáncer de la corrupción con la pandemia del COVID-19, nos atrevemos a decir que la corrupción ha sido y sigue siendo mucho más letal que la actual pandemia. La maldita corrupción ha matado más gente en nuestra sociedad a nivel nacional que el mismo virus del COVID.
La gente se moría no por falta de atención médica, sino por falta de oxígeno. Y si este oxígeno no llegó a tiempo a los lugares fue simplemente por intereses políticos y empresariales.
La secretaria de la Federación Nacional Unificada de Trabajadores del Sector Salud, Mónica Calorretti, tuvo mucho valor de denunciar la corrupción enquistada en la Diresa.
Definitiva y penosamente, lo de las mafias de corrupción no es nada nuevo, siempre han trabajado en la sombra en ese sector; sin embargo, no teníamos una crisis sanitaria tan grande como la que tenemos en la actualidad. Esto quiere decir que el impacto de la corrupción ha crecido exponencialmente y no solo eso, se ha hecho más voraz y letal.
Desde hace más de un mes la Diresa está trabajando sin director, ante la renuncia de Fernando Ramos. Este manifestó que sufría de intromisiones de asesores externos del gobernador, sin embargo, prefirió no señalar directamente de quienes se trataba.
Habría que ver cuáles son las razones por las cuales no han designado hasta ahora un nuevo director. Definitivamente no es un tema de capacidades, porque sabemos que existen muchos médicos calificados para el cargo. Y por último, podrían considerar no solo a un médico sino a otro profesional que cumpla con las exigencias del cargo. Por algo se da que los directores de los hospitales en Europa pertenecen muchas veces a la rama de la administración. Pero es muy probable que el problema sea otro, el de intereses.
Los trabajadores están reclamando un nuevo director. Es inaceptable que Diresa, siento una institución clave en estos momentos de pandemia, este acéfala. Se debe tomar decisiones ya, así evitar una nueva crisis sanitaria local, con más muertos. Al final, los más perjudicados son los ciudadanos de bajos recursos.




