El pueblo se está moviendo. Las masas están agitando como si se hubieran puesto de acuerdo. La protesta más fuerte y convulsionada es el paro de productores en toda la costa peruana. Son tres días de bloqueos de vías y paralizaciones. Miles de personas y familias que viajan por esa zona se han visto atrapadas por las protestas. Muchas de ellas ya no tienen qué comer ni para sus gastos mínimos. Ni qué decir de los productos que se han quedado varados también en la Panamericana y que se están malogrando.
Los productores no quieren dar su brazo a torcer y es entendible. Recordemos que la industria de la agro exportación es inmensa en el sur del país. Como lo mencionamos hace unos días en esta columna, ese sector espera vender fuera nada menos que 8 mil millones de dólares hasta finales de este año, aun con pandemia. Sin embargo, sus trabajadores son los más pobres pagados y no tienen beneficio alguno.
En nuestra región Huánuco, los productores agrarios que se dedican en su gran mayoría a la agricultura familiar, también han amenazado con un paro indefinido a partir del lunes siete.
Penosamente, el gobernador ofreció compromisos que no podrá cumplir, como el comprar directamente la producción a los agricultores. Por un lado, no hay presupuesto para tamaño compromiso y, por otro, sería un delito de malversación si el gobierno regional lo llegara a realizar.
Por otro lado, otro de los sectores que se está agitando es Salud. La Diresa al parecer está por ahora calmada, sin embargo en EsSalud la cosa se pone difícil. El personal médico y paramédico exige el cambio del director por malos tratos e irregularidades. Asimismo, informaron que el área de UCI del hospital estaba lleno de pacientes COVID y sin camas disponibles. Algo que las autoridades del hospital han mantenido en reserva.
Una segunda ola sería catastrófica para Huánuco. Si bien es cierto ahora tenemos un poco más de infraestructura sanitaria, seguimos con un déficit en el número de médicos especialistas.




