El confinamiento durante esta pandemia ha afectado a muchos, grandes y pequeños, niños y adultos. Sin embargo, entre los más vulnerables han sido específicamente los adultos mayores.
Hay algunos que han podido mantenerse a buen recaudo, en sus domicilios, mientras sus familias se encargaban de realizar compras y trámites por ellos en las calles. Otros, no han sido tan afortunados y debido a las necesidades de alimentación y techo han tenido que salir y siguen saliendo a buscarse el pan de cada día. Lógicamente que esta ha sido una de las razones del porqué siete de cada diez fallecidos han sido adultos mayores.
Para nadie ha sido fácil el confinamiento, pero imaginémonos por un momento, que en el caso de los adultos mayores, muchos que eran totalmente independientes en todo sentido, de un momento a otro se han visto obligados y hasta forzados a depender de familiares y/o terceros.
Con Decreto Supremos (DS) se les ordenó que no salieran y ahora con DS les dan permiso para salir a la calle tres veces por semana durante una hora.
Uno podría pensar que existe un sustento científico detrás de estas medidas dictadas por el Ejecutivo, pero lamentablemente no es así, solo populismo puro. Como se dijo en un principio y parece seguir siendo cierto, la gran mayoría depende de sí mismos para afrontar esta crisis. Muchos de los adultos mayores fallecidos tenían la necesidad salir a la calle porque no tenían qué comer y es por ello que ellos han sido los más afectados.
El virus sigue muy presente en la sociedad, es solo que después de llegar a una cúspide muy pronunciada tiene que descender, y eso ha sucedido. Hasta cuando, no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que, los adultos mayores nunca necesitaron ni necesitarán de un DS que les diga si pueden salir o no a las calles.
Al menos no hasta que el Estado realmente pueda ofrecer un sistema de salud integral que nos asegure que nadie se va morir por falta de oxígeno o medicinas. Porque si analizamos las principales razones de los fallecimientos, han sido esas.




