La desconfianza por la política y, especialmente, por las autoridades y los que hacen política en este país, es tal que abunda la suspicacia y sospecha por parte de los ciudadanos.
Uno de los trabajos del gobierno es medir el descontento social en las distintas zonas del país, y la ampliación de la cuarentena focalizada generó justamente eso, una olla a presión a punto de explosionar si no se solucionaba de inmediato.
El Ejecutivo por su lado, coincidentemente, después de las muestras de protesta, dijo haber reevaluado la data, al día siguiente se anunció el levantamiento de la medida drástica.
Existe muchas dudas con respecto a las medidas restrictivas tomadas en Huánuco y que no se dieron en otras zonas, a pesar de existir mayores índices de contagio y letalidad que en este departamento. Sin embargo, sería muy importante que las autoridades lo aclaren si ¿se trata de un tema cultural e idiosincrasia? ¿O tal vez de un tema de peso político y de representación política? O tal vez algo más. Lo cierto es, que si nos están postergando el endeble desarrollo económico, que nos digan porqué claramente para corregirlo.
Por otro lado, si bien es cierto, los índices de contagio y fallecidos han disminuido, el virus sigue atacando y debemos de ser conscientes de ello. Es por eso importante que no se debe bajar la guardia, no debemos confiarnos que ya todo pasó y que muy pronto volveremos a la normalidad, no.
Recordemos que en la primera ola el virus arrasó en China y en Europa. Y lo propio sucedió en Perú luego de un par de meses. Ese es nuestro mejor espejo, entonces si miramos a España, vemos que una segunda ola está atacando y arrasando, sin embargo, algunos optimistas todavía consideran que en Perú no sucederá eso.
Nadie lo desea obviamente, pero tratemos de aprender algo de la experiencia que están viviendo en el otro lado del mundo. Tenemos la oportunidad de protegernos y evitar mayor tragedia, tomemos más conciencia y cuidemos a nuestras familias.




