Editorial. A la voluntad de Dios

Dios es tan generoso y omnipotente que tendremos que hacer misas en todas las iglesias para que nos ayuden a realizar y concretar las obras que se están ejecutando en el departamento. 

Decimos esto porque pareciera que Don Juan Alvarado estaría siguiendo el ejemplo de Vladimir Cerrón para no culminar las obras iniciadas, siendo estas de gran necesidad como es el caso de hospitales que llevan cerca de 8 años en plena construcción y hasta ahora no se culminan. Peor aún, teniendo en cuenta que se ha invertido cientos de millones de soles, tanto en Huánuco como en Tingo María.

El consejero del gobierno regional por la provincia de Huánuco, Juan Ferrer, ha emplazado a la empresa Obrainsa a que continúe con la construcción y que deje las demoras.

La pregunta obligada es ¿Por qué el Gobierno Regional de Huánuco permite tanta arbitrariedad con esta empresa? Basta de burlarse de Huánuco.

En plena crisis de salud y en plena pandemia, se vive cada día con temor al contagio y a la muerte, por lo que es imperativo la entrega de este hospital cuanto antes.

Por lo mucho que hemos visto en este año de pandemia, podemos afirmar por su accionar, que tanto a la empresa y a este señor gobernador, poco o nada le interesa el destino de la población.

Interesantemente, para las instituciones administradoras de justicia, no existe negligencia alguna en el accionar de la gestión regional. No basta con que hayan muerto cientos de personas, que siga faltando el oxígeno, que no haya medicinas, etc. Existe un silencio cómplice.

Se necesita hacer un requerimiento más serio, más enérgico, que se tenga pues los pantalones bien puestos, para que las autoridades regionales, de una vez  por todas, escuchen que el pueblo se sigue muriendo.

¿Dónde están los colegios profesionales o hasta la misma iglesia?.  

Es increíble que a pesar de comprar plantas de oxígeno que no sirven y a precios sobrevaluados, no hay institución fiscalizadora que denuncie los hechos.

Es cuestión de tiempo para que se le encuentre culpabilidad, se le sancione y nunca más vuelvan a ser funcionarios del Estado. Debe haber muerte civil para estos sinvergüenzas.