La Asamblea Nacional de Ecuador inició este 14 de mayo su nuevo periodo legislativo 2025-2029 con un reordenamiento político significativo: por primera vez desde 2013, el correísmo quedó excluido de toda posición de poder en el Parlamento. El bloque oficialista, liderado por Acción Democrática Nacional (ADN), logró la elección de Niels Olsen como presidente del Legislativo, con 80 votos a favor.
Olsen, exministro de Turismo de los gobiernos de Guillermo Lasso y Daniel Noboa, fue propuesto por la oficialista Valentina Centeno y contó con el respaldo clave del Partido Social Cristiano (PSC) y parte de la bancada indígena Pachakutik. Sin embargo, tres legisladores de ese grupo se abstuvieron, reflejando divisiones internas que el Ejecutivo había intentado minimizar.
Noboa celebra y proyecta control legislativo
Desde redes sociales, el presidente Daniel Noboa felicitó a Olsen y aseguró que la Asamblea “dejará de ser un freno para convertirse en un motor”. Su mensaje apuntó a consolidar la gobernabilidad tras la victoria electoral de abril. La sesión inaugural fue presidida por Anabella Azín, madre del mandatario y cabeza de lista más votada del país, quien llamó a una oposición sin odios y reivindicó el legado político de Álvaro Noboa.
ADN afianza liderazgo, pero sin mayoría absoluta
El oficialismo también consiguió elegir a Mishel Mancheno como primera vicepresidenta del Congreso con 79 votos. Sin embargo, no logró designar a la segunda vicepresidencia tras dos votaciones fallidas. El movimiento indígena, antes árbitro clave en la Asamblea, evidenció fracturas y menor capacidad de incidencia.
El correísmo, representado por la Revolución Ciudadana, quedó relegado. Sin aliados ni número suficiente, no logró frenar la elección de autoridades ni influir en las designaciones. La polémica más tensa de la jornada ocurrió cuando Mónica Salazar, electa por esa agrupación, pero ahora en filas oficialistas, fue propuesta para una comisión interna, generando gritos y acusaciones de traición.




