Por Willy Marcellini Ramírez (*)
La economía peruana está atravesando un periodo de complicaciones por las condiciones desfavorables originadas por múltiples factores. Se comunican constantemente pronósticos poco favorables de crecimiento a consecuencia de los estragos del COVID-19, las diversas crisis internacionales y la crisis política interna derivada de los desacuerdos de los ganadores de las elecciones generales del 2021, elecciones donde se eligieron al presidente de la República, vicepresidentes, congresistas y representantes peruanos al Parlamento andino.
Crisis que no permite tomar decisiones para favorecer a la población peruana y que tampoco permitió que las empresas peruanas mineras y/o exportadoras de metales puedan aprovechar el buen precio de los metales que a nivel internacional incluso se encontraban muchas veces en máximos en muchas ocasiones.
A la fecha metales como el zinc, la plata, el platino y el cobre principalmente vienen mostrando correcciones importantes en sus precios a consecuencia de la incertidumbre internacional, las expectativas desfavorables de crecimiento de las principales economías, la crisis de la cadena de suministros y de pronósticos generalizados de recepción en varias partes del mundo. Como ya es sabido, la economía se mueve también por expectativas, por sentimientos, y si hay una expectativa pesimista, esto tendrá su repercusión ineludiblemente.
En el Perú la inestabilidad política es uno de los catalizadores de que no podamos salir del atolladero en el que nos encontramos, ya anteriormente habíamos mencionado incluso su incidencia en la salida de capitales; diferente sería nuestra realidad si tanto el poder legislativo como el poder ejecutivo se pusieran de acuerdo para atacar los grandes problemas que aquejan a la sociedad peruana, en lugar de pasarse el tiempo, de manera frecuente, en cuestiones domésticas de diferencias políticas e intereses particulares.
Para entender el grave problema del divorcio de estos dos poderes del Estado haré una analogía: es como amarrar entre sí las patas de dos aves (los dos poderes), soltar a las aves y pretender que ambas alcen vuelo. Obvio, sería imposible que amaradas por las patas alcen vuelo. Cada uno tiene sus propias alas, sus intenciones, su propia dirección, pero no serán capaces de alzar vuelo porque en lugar de ayudarse se estorbarán, uno es el estorbo del otro.
Si bien el ejecutivo ha intentado mejorar la economía y atraer inversiones no ha sabido cómo hacerlo, demostrando incapacidad de manera reiterada en varios aspectos de la gestión pública, y el legislativo está más preocupado y enfocado en que al ejecutivo (y al parecer que por ahora en especial, a Pedro Castillo) le vaya fatal para así sacarlo del poder, al mismo tiempo que ellos pretenden sacar leyes para su propio beneficio, como a bicameralidad, y sin importarles el cómo.
El atraer inversiones no solo pasa por pretenderlo, sino por conocer y crear las condiciones. Y eso debe tenerse en cuenta no solo a nivel del gobierno central, sino en los diferentes niveles como el regional y local, entiéndase como Gobierno Regional y Gobierno Municipal respectivamente. En este punto quiero hablar de algunos factores clave que afectan las decisiones de inversión de los inversores, que sería de mucha utilidad conocerlos.
Uno de estos factores clave es el riesgo de inversión. Entiéndase como riesgo a una posibilidad de encontrar peligro o de sufrir daño. A nivel empresarial puede ser visto como el cambio en las condiciones, a la posibilidad de que las ganancias o las utilidades esperadas o proyectadas no lleguen a materializarse o realizarse.
Cuando uno evalúa el riesgo de alguna manera está evaluando la diferencia entre el resultado real de la inversión y el resultado esperado de la inversión. Debe entenderse que básicamente a todos los inversores les gusta maximizar el rendimiento de su inversión y reducir el riesgo.
Por tanto ¿Cómo se puede evitar el riesgo? Una de las formas es seleccionando alguna inversión libre de riesgo. Sin embargo, el inversionista sabe que el riesgo puede surgir debido a múltiples factores, como puede ser una decisión equivocada, un momento y tipo de inversión inadecuado, el monto de la inversión, el método de inversión, el sector, la industria o factores nacionales e internacionales. La inestabilidad política peruana claramente es uno de los factores de riesgo.
Otro de los factores clave es la Seguridad en la inversión. Podemos decir que es el factor más importante a la hora de tomar decisiones de inversión, para ello es muy determinante el marco regulatorio bajo el cual se encuentra disponible la inversión que se pretende realizar.
Si el entorno está altamente regulado las condiciones de seguridad son mejores, sin embargo, debe saberse que una inversión altamente segura generará rendimientos relativamente bajos. En el Perú uno de los canales para hacer inversiones es la Bolsa de Valores de Lima (BVL), y el organismo que la regula y supervisa es la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV); este último también se encarga de proteger a los inversionistas y mantener la integridad de los mercados de valores. Su similar en los EE. UU. es la SEC (Securities and Exchange Commision)
Los tiempos recientes nos llevan a hablar de otro de los factores: la inflación. Toda inversión, o la suma de ellas, debe superar la tasa de inflación que se vive o en la que se está inmerso, si se supera es una de las formas que el retorno (rentabilidad) de la inversión sea positivo. Si la tasa de inflación es mayor que el rendimiento de la inversión, entonces diremos que el rendimiento es negativo cuando se tiene en cuenta la inflación. Por tanto, para ser eficientes debemos superar ampliamente a la inflación.
Ten en cuenta que la economía y las inversiones tienen relación con estos factores, así que no hay que perderlos de vista. Saludos cordiales.
(*) Es licenciado en Administración por la UNMSM, MBA por la Universidad de Génova, Cofundador de EIDE (Escuela Internacional del Dinero y la Empresa) e Inversionista independiente en la Bolsa de Valores.
Correo: [email protected]




