Dudas éticas y omisiones: la relación no declarada de María Elena Aguilar y el médico personal de Boluarte

Una reciente investigación ha destapado una polémica que pone en el centro de atención a María Elena Aguilar, presidenta de EsSalud, y su vínculo laboral no declarado con Mario Cabani, cirujano personal de Dina Boluarte. Según un informe de Mariana Quilca Catacora para Infobae, la omisión de este lazo en su Declaración Jurada de Intereses levanta serios cuestionamientos éticos y legales sobre su designación.

Un vínculo que comienza en la clínica Cabani

Aguilar, quien asumió el cargo en octubre de 2023, trabajó anteriormente en la Clínica Estética Cabani, propiedad del reconocido cirujano plástico Mario Cabani. Este último no solo es conocido por su experiencia profesional, sino también por ser el médico personal de la presidenta Dina Boluarte, quien, según diversas fuentes, se habría sometido a procedimientos estéticos bajo su cuidado.

El detalle clave es que esta relación profesional entre Aguilar y Cabani no fue consignada en la Declaración Jurada de Intereses presentada al asumir la presidencia de EsSalud. Según Quilca Catacora, esta omisión adquiere mayor relevancia considerando la influencia de Cabani en círculos cercanos al poder político, especialmente al haber recomendado a Aguilar para ocupar altos cargos gubernamentales.

El rol de Cabani en el entorno de Boluarte

Mario Cabani no solo ha sido el cirujano personal de Boluarte, sino también una figura de confianza que habría estrechado lazos entre varios actores clave del actual gobierno. Reportes de Panorama sugieren que Cabani incluso solicitó a Aguilar que se encargara de los cuidados postoperatorios de Boluarte, subrayando la confianza existente entre ambos.

Además, la relación de Aguilar con la familia Cabani se extiende más allá del ámbito profesional. Aguilar no solo trabajó para la clínica, sino que también logró que su hija, María Alejandra García, fuera empleada en dicho establecimiento, reforzando los lazos entre ambas partes.

Más controversias familiares

El historial de Aguilar no se limita a su relación con Cabani. Otro elemento que genera suspicacias es el nombramiento de su hijo, Dante García Aguilar, quien recibió órdenes de servicio del Proyecto Especial Legado de la Presidencia del Consejo de Ministros por un monto total de S/6,000. Lo curioso es que estas contrataciones se dieron el mismo año en que García Aguilar obtuvo su título de administrador, en 2024.

Esta situación plantea interrogantes sobre posibles conflictos de interés y la influencia de Aguilar en la designación de su hijo en cargos relacionados con el Estado.

Respuesta ante las acusaciones

Tras la emisión del reportaje que destapó estos vínculos, María Elena Aguilar se comunicó con Panorama para defender su posición. Admitió haber trabajado en la clínica de Cabani, pero describió su labor como una “práctica médica” y evitó explicar por qué omitió esta información en su Declaración Jurada de Intereses.

Asimismo, Aguilar aseguró que su nombramiento como presidenta de EsSalud se realizó respetando todos los procesos legales y negó cualquier injerencia de Cabani en su designación. En un comunicado paralelo, Palacio de Gobierno respaldó esta versión, afirmando que la designación fue responsabilidad exclusiva del Ministerio de Trabajo.

El impacto en la legitimidad del gobierno

La revelación de estos vínculos no declarados llega en un momento crítico para el gobierno de Dina Boluarte, que enfrenta un bajo nivel de aprobación (7%, según las últimas encuestas). La falta de transparencia en las designaciones de altos cargos, sumada a la percepción de redes de influencia y favoritismos, profundiza la crisis de legitimidad del Ejecutivo.

Según expertos en ética pública, la omisión de información en una declaración jurada es un tema grave, ya que estas declaraciones son herramientas clave para prevenir conflictos de interés y garantizar la transparencia en el ejercicio de funciones públicas.

EsSalud y el futuro de la transparencia

EsSalud, como institución encargada de la seguridad social de millones de peruanos, necesita recuperar la confianza de los ciudadanos. Las acusaciones contra Aguilar no solo afectan su liderazgo, sino que también ponen en duda la integridad del proceso de selección de autoridades en el país.

Para Mariana Quilca Catacora, esta situación evidencia un problema estructural en el sistema político peruano:

“La relación entre Aguilar y Cabani es un reflejo de cómo las redes de influencia y el nepotismo siguen marcando las decisiones en los altos niveles del gobierno”.

El futuro de EsSalud dependerá de cómo la institución maneje esta crisis y de la capacidad del gobierno para garantizar procesos más transparentes en la designación de funcionarios. Por ahora, el caso Aguilar-Cabani-Boluarte sigue generando indignación en una ciudadanía que exige un cambio real en las prácticas políticas del país.