El aire en Flushing Meadows se espesa con la tensión. En la pista central Arthur Ashe, Coco Gauff, la joven estrella que coronó el US Open hace dos años, se enfrenta a Ajla Tomljanovic. El marcador señala 6-5 a favor de Gauff, 30-30, y la sombra de las dobles faltas planea sobre el estadio. La presión es palpable, con el recuerdo latente de los diez errores no forzados que ya ha cometido, dos de ellos cruciales con el marcador 5-4. Un fallo más podría inclinar la balanza. El silencio es casi ensordecedor, y la atmósfera se carga de nerviosismo mientras los fantasmas del pasado parecen acechar a la tenista estadounidense. Finalmente, logra mantener la compostura y exhala un grito de alivio celebrando una victoria muy sufrida tras casi tres horas de juego: 6-4, 6-7(2) y 7-5.
“Según el reportaje de El País”, la propia Gauff reconoció la dificultad del encuentro. La número tres del mundo, con dos Grand Slams en su haber, incluyendo el reciente Roland Garros, ha visto cómo su servicio, tradicionalmente un punto débil, se ha convertido en una verdadera pesadilla durante el verano. El punto álgido fue su partido en Montreal, donde estableció un nuevo récord personal con 23 dobles faltas ante su compatriota Danielle Collins, un dato que, curiosamente, no le impidió llevarse la victoria. No obstante, esta alarma encendió las luces rojas y la joven de Florida decidió tomar cartas en el asunto antes del US Open, consciente de que su rendimiento al saque podría comprometer seriamente sus aspiraciones de repetir el triunfo en casa.
La estadística es implacable: Gauff promedia casi siete dobles faltas por partido en la presente temporada, liderando el ranking con 330 errores en 48 encuentros. Una cifra preocupante, aunque inferior a las 430 que acumuló en 71 partidos el año anterior. Ante esta situación, optó por un cambio radical en su equipo técnico. La decisión incluyó la destitución de su entrenador, Matt Daly, y la contratación de Gavin MacMillan, especialista en biomecánica que ya trabajó con Aryna Sabalenka, actual número uno del mundo, para corregir su servicio y erradicar el suplicio de los segundos saques. Esta decisión se suma a otras tomadas por la jugadora para optimizar su juego, incluyendo ajustes en su preparación física y mental.
Expertos y figuras destacadas del tenis, como Lindsay Davenport, ganadora de tres Grand Slams, señalan deficiencias técnicas en la ejecución del servicio de Gauff. Davenport incluso percibe una regresión, atribuyéndola al miedo a fallar. En declaraciones a Tennis Channel, la exnúmero uno del mundo explicó: “Ha habido años en los que hacía primeros saques muy agresivos, pero este año ha dado un paso atrás; quizá porque quiere evitar los segundos. Cuando empieza a fallar, se siente insegura y empieza a retraerse. Si es capaz de cometer solo dos, tres o cuatro, como las grandes jugadoras, tendrá mucha más confianza en los otros aspectos de su juego”. Gauff ha implementado rutinas específicas para manejar el estrés y la ansiedad durante los partidos, incluyendo ejercicios de respiración y visualización.
Contrariamente a las opiniones de los analistas, Gauff considera que el problema reside más en el plano mental y competitivo que en la técnica. Lo compara con los “twisties” de la gimnasta Simone Biles, desconexiones entre cuerpo y mente que provocan bloqueos. “En los entrenamientos puedo meter 40 seguidos, pero en los partidos no meto uno”, lamentaba hace cuatro años, cuando las dobles faltas ya eran una constante en su juego. A pesar de los esfuerzos y las modificaciones, la tara persiste y centra la atención de todos, aunque la jugadora ha logrado superar compromisos que se le habían complicado sobremanera. El próximo partido será contra la croata Donna Vekic, que eliminó a Jessica Bouzas. La afición, sin duda, volverá a contener la respiración cada vez que Gauff se prepare para sacar.




