Un médico británico revoluciona el debate: las pantallas son la crisis de salud pública más urgente para niños. Propone prohibir redes sociales a menores de 18 años, destacando un alarmante 21% de aumento en miopía juvenil.
El Dr. Rangan Chatterjee, con más de 350 millones de escuchas en su podcast “Feel Better, Live More”, lanza una contundente advertencia sobre el devastador impacto de las pantallas en la salud mental de los jóvenes. Un caso de autolesión de un adolescente de 16 años, que mejoró notablemente tras solo 2 meses sin dispositivos nocturnos, fue el catalizador de su cruzada.
Según la investigación publicada por The Guardian, la exposición masiva a dispositivos digitales en la niñez y adolescencia se ha disparado en la última década, transformándose en una preocupación global que afecta el desarrollo cognitivo, emocional y físico, impulsando a gobiernos y organizaciones a buscar soluciones regulatorias urgentes para proteger a las nuevas generaciones de una epidemia silenciosa.
El Alerta de un Médico: Más del 20% de Riesgo de Miopía en Niños
Hace más de 10 años, el Dr. Rangan Chatterjee, en su rol de médico general, se encontró con un adolescente de 16 años en la sala de emergencias tras un intento de autolesión. Lejos de prescribir antidepresivos, el doctor indagó en su vida, descubriendo un uso excesivo de pantallas. Al establecer una rutina donde los dispositivos se apagaban 1 hora antes de dormir, extendiendo gradualmente el periodo sin pantallas durante 6 semanas, la transformación fue asombrosa: en solo 2 meses, el joven dejó de necesitar su ayuda. Meses después, su madre confirmaría que el cambio fue radical. Chatterjee subraya que este caso fue el primero de los cientos que vería después, donde la conexión entre el uso de pantallas y problemas de salud mental era innegable.
Las consecuencias, asegura el Dr. Chatterjee, son alarmantes y se manifiestan de múltiples formas. Para los niños más pequeños, se observa un retraso significativo en el desarrollo del lenguaje. En los adolescentes, la ansiedad y los problemas de sueño son endémicos, ya que la luz brillante de las pantallas interrumpe los ciclos circadianos, privándolos de las 8 a 10 horas de descanso vital que necesitan. Además, el abuso de dispositivos provoca dolores de cuello y hombros, afectando la postura corporal. La vista es otro gran afectado: cada hora adicional de pantalla aumenta el riesgo de miopía en un 21%, y en niños ya diagnosticados, eleva la progresión de la enfermedad en un alarmante 54%. La exposición a contenido inapropiado es crítica: el 10% de los niños de 9 años ya han visto pornografía, cifra que se eleva al 27% en los de 11 años, con un preocupante 90% de este contenido mostrando violencia.
¿Estamos Entregando la Salud de Nuestros Hijos a Gigantes Tecnológicos?
La postura de Chatterjee es tajante: “La adopción generalizada de pantallas en la vida de nuestros hijos es el problema de salud pública más urgente de nuestro tiempo”. Con una frustración palpable, critica a los gobiernos, a quienes acusa de debilidad y de haber “fallado a toda una generación de niños”. Lamenta que figuras como Elon Musk o Mark Zuckerberg tengan demasiada influencia en decisiones que afectan el bienestar infantil, a pesar de que “su modelo de negocio busca que más gente use sus dispositivos por más tiempo”. Chatterjee enfatiza que si los adultos luchan contra el uso excesivo, los niños “no tienen ninguna oportunidad”, dado que su corteza prefrontal, crucial para la toma de decisiones racionales, no se desarrolla completamente hasta los 25 años. La OMS, incluso, recomienda cero tiempo de pantalla para niños de 0 a 2 años, una directriz a menudo ignorada.
Una Ola Global Contra las Redes Sociales en Menores
Ante esta crisis, la acción global se intensifica. Países como Australia y España ya han anunciado prohibiciones o planes para restringir el acceso a redes sociales para menores de 16 años. En el Reino Unido, organizaciones como Smartphone Free Childhood y SafeScreens presionan para que el país siga este camino. Chatterjee, involucrado con Close Screens Open Minds, aboga firmemente por fijar la edad legal para acceder a redes sociales en 18 años, al igual que el juego y la pornografía. “Estamos en medio de un experimento masivo al que nadie se suscribió conscientemente”, advierte, señalando que la capitalización de mercado combinada de las cinco mayores empresas tecnológicas supera los 10 billones de dólares, lo que les da un poder de lobby inmenso.
¿Es el Éxito Social una Trampa para la Felicidad Duradera?
La pasión de Chatterjee por este tema tiene raíces profundas, ligadas a su propia historia de vida. Hijo de un médico indio que emigró al Reino Unido en 1962, enfrentó el racismo y la presión constante por la excelencia. Recordando una reunión en 2018 donde un minorista se negó a distribuir su libro por “ya tener uno de un médico indio”, Chatterjee sintió la punzada de la discriminación, un dolor que su padre, quien falleció en 2013, soportó en silencio durante décadas. Esta experiencia le hizo reevaluar su propia vida. Casado felizmente desde hace 18 años y padre de dos hijos de 13 y 15 años (cuyos smartphones tienen la mayoría de las apps deshabilitadas, incluyendo redes sociales), Chatterjee se dio cuenta de que “mi felicidad proviene de lo inmensurable en la vida”, priorizando sus relaciones familiares y amistades sobre el “éxito societal” medido por métricas externas. Él cree que la constante distracción de las pantallas nos impide estar presentes, erosionando nuestra capacidad de conexión y, en última instancia, nuestra felicidad, que la investigación sugiere que se basa en un 70-80% en la calidad de nuestras relaciones.
De la Consulta al Podcast: Cientos de Millones de Escuchas y una Inversión en Bienestar
Chatterjee, quien dejó su consulta médica hace casi 2 años, comprendió que podía impactar a muchas más personas a través de sus transmisiones que con citas de 10 minutos. Su carrera despegó con la serie de la BBC “Doctor in the House” en 2015, y hoy su podcast acumula más de 350 millones de escuchas y 1.3 millones de suscriptores en YouTube. Es un ferviente defensor del cambio de estilo de vida, señalando que el 80-90% de las dolencias que ven los médicos, como la obesidad o la depresión, son consecuencia directa de nuestros hábitos modernos. Propone un nuevo enfoque en la prevención, con programas individualizados de coaching de salud, como el suyo, que cuesta £249 al año. Sueña con una NHS (servicio de salud británico) despolitizada, con un plan a 30 años en lugar de los actuales de 5 años, que incluya entrenadores de salud en cada práctica. A sus 48 años, Chatterjee afirma ser más feliz que nunca, habiendo hecho un “trabajo interno” para alinear su vida con sus valores.
Una Década de Advertencias Ignoradas: Consecuencias a Largo Plazo
Los clínicos, dice Chatterjee, han observado los perjuicios del uso excesivo de pantallas “durante más de una década”. Sin embargo, la inacción gubernamental ha permitido que el problema crezca exponencialmente, afectando a una generación completa con tasas crecientes de ansiedad, miopía y problemas de sueño. La atención promedio de un ser humano, de 12 segundos en 2000, ha caído a 8 segundos en la era digital, evidenciando el impacto directo de la distracción constante que entrenan los dispositivos.
¿Cómo Podemos Proteger a la Próxima Generación en un Mundo Hiperconectado?
La lucha de Chatterjee no es contra la tecnología, sino contra la permisividad y la falta de regulación que la ha convertido en una amenaza para el desarrollo infantil. No culpa a los padres, comprendiendo las presiones que enfrentan en una vida estresada donde las pantallas a menudo actúan como una “niñera fácil”. Sus propios hijos, pese a su postura, son probablemente los únicos de su escuela que no tienen acceso a redes sociales, una decisión que, reconoce, es “muy difícil para la mayoría”. La pregunta que resuena es crucial: ¿estamos dispuestos como sociedad a implementar las salvaguardias necesarias para proteger a la próxima generación, aun cuando esto implique desafiar el status quo tecnológico y replantear cómo vivimos y nos conectamos? Desde Huánuco, la reflexión es urgente: ¿qué medidas podemos adoptar para fomentar un uso consciente y saludable de la tecnología en nuestros hogares y escuelas?
Crédito de imagen: Fuente externa




