DOY GRACIAS, POR SER MUJER

LA VOZ DE LA MUJER

Denesy Palacios

05.03.24

Se lo difícil que es ser mujer, en una sociedad con un sistema patriarcal, y en el caso peruano, un machismo que se deja sentir en todas las esferas y niveles, donde uno de los problemas álgidos no solo es la corrupción y la delincuencia e inseguridad, sino la violencia familiar que muchas veces termina en maltrato y feminicidio. He aprendido a valorar el camino recorrido por quienes nos han precedido, sus movimientos y luchas continuas han permitido sensibilizar a un gran sector de la población, que hoy hace que tengamos un Ministerio de la Mujer y Poblaciones vulnerables, recuerdo cuando en la década del noventa, las mujeres del país entero nos reuníamos para elaborar el Libro de la Promoción de la Mujer, muchas veces acompañadas de las amigas Floras, Manuelas y otras organizaciones como la Escuela para el Desarrollo, todo este trabajo ad honoren, significo horas y horas de estudio, trabajo para hacer el diagnostico nacional de la situación de la mujer peruana y luego plantear el libro del Programa de Promoción de la Mujer, donde se consideraba la mujer y vida familiar, su participación en la actividad productiva, la mujer y el hábitat, la mujer y la Educación y Cultura, la salud integral de la Mujer, la participación política de la mujer, la imagen de la mujer en los medios de comunicación social y la información y problemática de la mujer, por supuesto que contábamos con el respaldo de USAID y el Proyecto Policy.

Me viene a la memoria las capacitaciones de Violeta Sara-Lafosse, de Josefina Huamán, de Carmen Barrantes, de Amelia Fort, Delma del valle, Frida Valdivia, Socorro Barrantes, Gloria del Campo, y cantidad de amigas del Perú entero que recuerdo con mucho cariño, nos quedábamos en largas jornadas incluso hasta medianoche para concluir el famoso Programa de Promoción de la Mujer, que sirvió como base cuando en 1995 se crea este ministerio a raíz del Encuentro de Mujeres en Beijín, uno de los objetivos era capacitarnos en género y desarrollo, liderazgo y autoestima, para luego tener mujeres empoderadas en todas las regiones del país, y dejar de victimizarnos, para prepararnos y poder dar de nosotros lo mejor que tenemos. Allí aprendí que las barreras y dificultades que se nos presentan debíamos estar las mujeres unidas, salió el slogan solas somos una brisa, juntas un huracán; pues nos dimos cuenta que las mujeres muchas veces son más machistas que los hombres, es por eso que surge la caricatura de la suegra, o la madrasta, como el personaje no tan querido, particularmente lo he podido percibir en colegas que siendo profesionales, sienten más solidaridad con los colegas varones que con las mujeres, e incluso en problemas de acoso sexual contra estudiantes, prefieren callar o dejar sin efecto cualquier censura, por eso las jóvenes muchas veces no tienen a dónde acudir, pese a que en la Ley universitaria existe la Defensoría universitaria; el problema es que se gana con votos los cargos, y si no censura no hay anticuerpos, para ganar incondicionales. Costo trabajo implementar el curso de Género y Desarrollo en la carrera profesional de Sociología, y hoy me siento reconfortada, cuando me encuentro con egresados que trabajan en este ministerio y en MIDIS, y sus programas, proyectos y planes, tienen que trabajarlo con enfoque de género, pues no olvidemos que vivimos en una sociedad asimétrica, y donde las desigualdades son un problema y un obstáculo para el desarrollo.

Hago esta reflexión en voz alta, porque el 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, donde un gran número de países han asumido el compromiso de plantear políticas públicas más equitativas para hombres y mujeres, para jóvenes y de adultos mayores, y donde el sacrificio de muchas mujeres no ha quedado en vano. Históricamente la mujer es el repositorio de la humanidad, por su condición de madre, es un eje fundamental para el desarrollo de los pueblos, por ejemplo, mujer educada sabe cómo cuidarse, y cuidar y planificar su familia, sabe que no solo debe ser la ama de casa donde muchas veces no se valora su trabajo, sino que también puede contribuir con su fuerza laboral para el desarrollo de la región y del país, y donde los roles domésticos, productivo y de gestión comunal es competencia de todos los miembros de la familia; muchas veces vemos que son las Organizaciones sociales de base de mujeres llámese vaso de leche, Wawasi, comedores populares etc. etc. Las que están trabajando sin pago alguno, para poder paliar el hambre y la miseria de las familias más desposeídas, a todas Uds. amigas, hermanas, colegas, nuera, cuñadas, sobrinas, alumnas gracias y un abrazo fraterno sigamos avanzando.