ANDRÉS JARA MAYLLE
PRIMERA LLAMADA: S.O.S. Puente Huayupampa
Como todo buen huanuqueño sabe, entre los meses de enero, febrero y marzo nuestro río Huallaga entra en un periodo de creciente a raíz de las intensas lluvias propias de la temporada. Las abundantes aguas muchas veces se desbordan de su cauce pues vienen turbulentas de canto a canto, dispuestas a arrasar con todo a su paso y socavando las riberas débiles o debilitadas por la irresponsabilidad de los hombres.
Y eso es lo que ha pasado justamente la temporada pasada. Las bravas aguas huallaguinas, en el mes de marzo, cuando registró su mayor caudal, debilitó no cualquier orilla, sino que esta vez carcomieron, ante nuestra impotencia, unos diez metros de la base y soporte de nuestro histórico puente Huayupampa, en su lado izquierdo.
No es que sea alarmista, pero así como está, lo más probable es que en la próxima temporada de lluvias, nuestro puente Huayupampa, cuya antigua construcción se pierde entre los siglos pasados, puede sucumbir al ser arrastrado y eliminado para siempre, porque nada se ha hecho para protegerlo.
Cualquier ciudadano con un mínimo de criterio sabe que el mejor momento para reforzar las riberas frágiles se da entre mayo y setiembre, cuando la corriente del río es poca y puede ingresarse para hacerse los trabajos necesarios. Ingenuamente, pensé que eso se haría con nuestro puente centenario. Pero me doy con la ingrata y dolorosa sorpresa que nada se ha hecho para protegerlo hasta el día de hoy. ¿Habrá realizado alguna gestión (ante la municipalidad, el gobierno regional o ante su ministerio) la Dirección Desconcentrada de Cultura, la institución que debe velar por la integridad de nuestro patrimonio? Su director, el arqueólogo Sara, nos adeuda una explicación y debe salir de su estado de aletargamiento y mutismo y mostrarnos (porque esa es su obligación) qué ha hecho durante este tiempo para evitar que el puente Huayupampa sea arrastrado por las furiosas aguas del Huallaga.
Si alguna gestión hizo el mencionado funcionario que nos lo muestre públicamente. Y si no ha hecho nada, él sabe cuál es el camino. Así sabremos quiénes serán los responsables ante semejante apatía e indolencia ignominiosas. Y así evitaremos que alcalde, gobernador, director o ministro se tiren la pelota eludiendo la responsabilidad que deberían asumir ante sus actos.
Ojalá que en estos días aún puedan hacer algo. ¡Diez metros del soporte y base de nuestro puente, han desaparecido ante la indiferencia intolerable de nosotros! Evitemos la tragedia.
SEGUNDA LLAMADA: Municipalidad de Amarilis
No sé si el alcalde de Amarilis y sus regidores son ciegos, tuertos o simplemente perdularios que esperan el fin de mes para cobrar sus dietas haciendo poco o casi nada. Pero esa es la impresión que se tiene cuando, por ejemplo, uno pasa por las afueras de ese depósito de chatarras y escombros que llamamos comúnmente como La Cachina.
Sucede que allí hasta hace algún tiempo atrás, a la entrada, existía todavía una gran explanada de uso común, la que está ubicada exactamente frente al complejo policial (ex local de la antigua PIP). Pero de un tiempo a esta parte, ante la ceguera de las autoridades amarilenses y, probablemente, con la confabulación de algunos funcionarios torpes y ambiciosos, dicha explanada está siendo ocupada aceleradamente por sus cuatro costados.
Allí se han posicionado, con la anuencia de alguien, una gran cantidad de cerrajeros y chatarreros ocupando esos espacios públicos ante la mirada indiferente de todos. Poco a poco, fierro a fierro, cascote a cascote, basura sobre basura, han ido cerrando el paso, apoderándose metro a metro sin que un regidor u autoridad alguna haga sentir su presencia.
O quién sabe callan (hay que ser suspicaces) porque estos invasores pueden estar conchabados con algún funcionario que recibe mensualmente su marmaja, práctica perversa pero muy común en muchas malas autoridades ediles. Si es así, lo más probable es que nadie dirá nada y todo seguirá en el más completo desorden. Sería una gran pena. Pero no pierdo la esperanza de que en Amarilis exista una autoridad decente, que quiera a su pueblo y recupere un espacio que es para todos. Y no me vengan con el sambenito del derecho al trabajo: eso es solo una excusa para los irresponsables y avivatos, que lamentablemente son muchos.



