Al final del partido entre Grau y Dos de Enero, cuando el presidente de la provincial, Osmider Herrera, llamó a la delegación del cuadro de Acomayo para entregarle el trofeo de subcampeón, inexplicablemente se negaron a recibir el trofeo e hicieron abandono del estadio.
Lo peor fue que el presidente del club, Adaín Atavillos, ordenó que no reciban el trofeo y el mismo se fue molesto sin hacer caso al llamado. Una actitud poco deportiva que se agrava por su condición del alcalde que debe mantener la cordura y la compostura en estos casos. El que el árbitro se haya equivocado es una situación que pasa en todos los partidos, pero culparlo de su derrota no es de deportistas.
Esta actitud puede ser incluso motivo para la intervención de la comisión de justicia y sancionar por el desaire y desprecio a la autoridad de la liga y al invitado que donó los trofeos. Recapaciten para la próxima.




