DON JOSÉ RICARDO ESTANISLAO ULISES

Andrés J. Santamaría Hidalgo

Don Ricardo además de pintor y fotógrafo era literato, lo que nunca hice fue leer alguna de sus producciones, hasta que llegó a mis manos un boletín del Archivo Regional Huánuco que me obsequió personalmente su jefe don Marco Flores y  ¡vaya sorpresa! El boletín aparte de otros apuntes importantes, contiene cuatro cortas narrativas que son una delicia para la lectura y una descripción de palabras y creencias quechuas. Ojalá hubiera escrito más, o tal vez sí, pero las desconozco por completo, pues confieso nunca indagué al respecto y solo admiré la gran obra pictórica de don Ricardo en una exposición que se realizó en la Municipalidad de Huánuco y que contó con la organización de otra gran artista plástica como Irma Carrasco.

El libro tiene a Luis Hernán Mozombite en la presentación y la visión del personaje en sus diversas facetas por escritores de la talla de Virgilio López Calderón, Cipriano Quispe, Willian Huasco, Pilar Trujillo Martel, Fernando Zárate, Jaime López Raygada y Jorge Espinoza Egoavil. Además un capítulo del propio Ricardo Flórez con sus cuentos. Mención aparte el artículo de Marco Antonio Flores Calderón, bajo el  título ‘Hurgando los archivos de Ricardo Flórez Gutiérrez de Quintanilla’ en donde da cuenta de algunos de sus escritos, porque pretendo enfatizar en el literato Ricardo. Tiene usted que leerlos si no lo ha hecho, para convenir conmigo acerca de la gran calidad narrativa, muy amena, rica en términos, citas y costumbres del pueblo. Aquí una apretada síntesis de dichos escritos.

En Etimología de Tomayquichua, describe claramente que la palabra deriva de las voces quechuas, tumai que significa ‘dar vueltas’ y quichua valle cálido, con lo cual se suma en parte a definiciones de otros escritores como Luis Alayza Paz Soldán y Juan Durand, pero difiriendo el término ‘volver o dar vueltas’ por remolino, debido a la formación que se da en la unión de la quebrada de Quisca, que baja de la laguna Estanco, con el río Huallaga. En ‘China diablo’ nos narra el amor frustrado de un personaje llamado José Paucar por una bella dama de nombre Luzmila Torrentera quien no le hacía caso, lo cual a decir verdad del pueblo, era justo porque Paucar no era un buen hombre, al extremo que cierta vez luego que Luzmila lo desdeñara entró borracho en la iglesia y blasfemó contra la patrona Mamá Santa Rosa, lo cual lo llevó a la muerte en el río, a manos de la China Diablo.

El Problema de Catacha es un breve cuento de una mujer alegre que tenía hijos de varios padres, lo cual ella cuidaba inteligentemente para que la criatura tenga el sustento diario o la manutención consabida y no le faltara nada. En El Panteón, narra la historia de un panteonero que en el día de su boda pierde a su amada, pero que después, descubre que su muerte fue por la infidelidad de ella. Finalmente, en Seres sobrenaturales en Tomayquichua nos obsequia la descripción detallada y humorística de personajes como auquillos, duendes, shapshicos, supays y huaracos que lo ubicaran en el centro exacto de lo que han constituido o todavía constituyen, en el imaginario colectivo de una población que los da como reales, pero que don Ricardo respetando la tradición, sabe ubicarlos a la perfección.